El representante Paul Ryan, compañero de fórmula de Mitt Romney, ha sido descrito en los últimos días como una combinación de dos ideales del Congreso. Activistas del Tea Party afirman que es un talador presupuestario sin compromiso alguno. Romney, por el contrario, asegura que Ryan es un negociador capaz de encontrar un terreno común con los demócratas.

Durante una carrera complicada y contradictoria en la Cámara, Ryan ha hecho mucho por demostrar que ambos están equivocados.

Durante más de la mitad de su carrera, Ryan fue un obediente soldado raso del Partido Republicano, lo que significa que votó en favor de muchas de las medidas presupuestarias de la era de Bush que los miembros del Tea Party han llegado a odiar. Luego, en los últimos años, Ryan se redefinió asimismo como un visionario republicano en lugar de buscar acuerdos con los demócratas, esbozó ideales republicanos sin compromiso para Medicare y el Seguro Social.

Durante más de 13 años en el Congreso, Ryan sólo ha pasado dos de sus proyectos a leyes.

Pero aun así, ha logrado una notable hazaña: la creación de un personaje político en el que casi todas las facetas del Partido Republicano pueden encontrar algo que les guste.