Riad. El día de hoy la selección nacional de futbol de Arabia Saudita disputará un partido en Cisjordania ocupada, para lo que necesita una aprobación previa de Israel. Los aficionados sauditas entrevistados en el centro de Riad no consideran este trámite una forma de normalizar relaciones con el Estado hebreo.

“No es una normalización. Es la Palestina ocupada. Para Arabia Saudita no hay un estado que se llame Israel”, sentencia Saad, un aficionado de 27 años, en un café de la calle Tahlia, gran avenida comercial de la capital, frente a una pantalla que emite el último encuentro de su selección.

Después de haber ganado a Singapur (3-0) la semana pasada, los Verdes juegan el día de hoy ante Palestina en la clasificación para el Mundial 2022, lo que supondrá un cambio político por parte de Arabia Saudita.

Hasta ahora, los sauditas sólo habían jugado los partidos como visitantes ante Palestina en países terceros. Acudir a Cisjordania supone solicitar una aprobación previa a Israel, que ocupa el territorio desde 1967 y con el que Riad no tiene relaciones diplomáticas.

Ocurrió, por ejemplo, en el 2015, que Arabia Saudita rechazó viajar a Cisjordania para jugar ante Palestina en la clasificación para el Mundial de Rusia 2018.

Salvo algunas excepciones, los deportistas árabes no juegan en los territorios palestinos y no se enfrentan a equipos israelíes.

Hermanos palestinos

Según la Autoridad Saudita del Deporte la decisión (de jugar en Cisjordania) se tomó “tras la solicitud de los hermanos palestinos” para no privar a su selección de la posibilidad de “jugar en casa ante sus aficionados, como los otros países”.

“Es positivo apoyar el deporte en Palestina dada la situación allí”, añadió Saad, asegurando que “la causa palestina es fundamental en Arabia Saudita”.

Para Hazaa, otro aficionado de los Verdes, la cuestión de las relaciones con Israel “es un tema político que no tiene nada que ver con el deporte”.