El Cairo. Los egipcios han aprobado una nueva constitución que profundizará la influencia de la ley islámica en su país, pero que probablemente dará lugar a más divisiones después de una crisis política que duró un mes.

Ayer, los resultados preliminares del referéndum nacional mostraron que la constitución había pasado. La Hermandad Musulmana y los medios estatales anunciaron que 64% de los votantes votaron en favor de la constitución respaldada por los islamistas, aunque se espera que los resultados oficiales sean anunciados hoy.

Muchos de los partidarios de la constitución afirmaron que esperan que la aprobación del nuevo código de la ley traiga estabilidad a las calles de Egipto, después de semanas de crisis política y de casi dos años de incertidumbre desde la caída de Hosni Mubarak. Pero es poco probable que el documento resulte en unidad.

Ayer, líderes de la oposición condenaron los resultados preliminares, al exponer que la constitución -propuesta por una asamblea dominada por los islamistas- era ilegítima y que el referéndum se vio empañado por el fraude.

Los grupos de oposición continuarán sus protestas contra el gobierno del presidente Mohamed Morsi, y perseguirán todos los medios políticos , para derribar la constitución , aseguró Amr Hamzawy, líder del Frente de Salvación Nacional, en una conferencia de prensa al mediodía en El Cairo.

El reciente conflicto, que se desarrolló durante poco más de cuatro semanas en esporádicas batallas callejeras violentas, enfrenta a Morsi y a sus aliados, los hermanos musulmanes, en contra de una amplia coalición de liberales, izquierdistas y cristianos sobre el equilibrio del poder y la carta magna que definirá cómo se regirá el nuevo Egipto.

La Hermandad Musulmana y sus seguidores manifestaron ayer, que la votación se había desarrollado justamente, lo que refleja la voluntad democrática del pueblo.

Tanto el partido Partido Justicia y Libertad, perteneciente a la Hermandad y el Partido Nour Salafista emitieron declaraciones ayer en las que pedían una reconciliación entre las fuerzas políticas nacionales y un diálogo para evitar futuros conflictos.