El exprotegido de Paul Manafort finalizó sus declaraciones en las que buscó implicar al exjefe de campaña de Donald Trump en delitos financieros y durante las cuales debió soportar fuertes ataques a su carácter y credibilidad.

Rick Gates, el testigo estelar en el juicio a Manafort por fraude financiero, declaró que por pedido de su jefe ayudó a ocultar millones de dólares en ingresos desde el exterior y que falsificó documentos hipotecarios y fiscales.

Los defensores buscaron socavar su testimonio al presentarlo como mentiroso y mujeriego. La defensa de Manafort le preguntó si le había dicho al Consejo Especial que tuvo “cuatro relaciones extramaritales” en lugar de una, según confesó el día anterior y le recordaron al jurado que le había mentido al fiscal especial Robert Mueller mientras trataba de obtener un acuerdo con los procuradores para beneficiarse.

El testimonio a lo largo de tres días dio lugar a una confrontación alucinante en la Corte entre dos excolaboradores de la campaña de Trump, que ante las acusaciones de Mueller optaron por estrategias opuestas: Manafort es el único estadounidense acusado por Mueller que ha optado por ir a juicio, mientras Gates se declaró culpable y aceptó colaborar al declarar contra su antiguo jefe.

Gates soportó un interrogatorio por parte de la defensa que estuvo centrado en su confesión de haber robado “miles de dólares” a Manafort, una relación extramatrimonial y una declaración de culpabilidad que podría ahorrarle una condena grave.

“Después de las mentiras que ha dicho y el fraude que ha cometido, ¿espera que este jurado le crea?”, preguntó el abogado defensor Kevin Downing.

Downing trató de contrarrestar una declaración anterior de que Manafort había alentado a Gates a engañar a las autoridades.

Manafort y Gates son las dos primeras personas acusadas como parte de la investigación de Mueller sobre posibles lazos entre Rusia y la campaña de Trump. El caso ha tenido poco que ver con el trabajo de ambos para la campaña y en ningún momento se ha hablado sobre si hubo coordinación entre el equipo de Trump y Rusia, el problema central que tratan de resolver los investigadores. Sin embargo, el presidente ha demostrado interés por el caso y ha tuiteado su apoyo a Manafort.

Manafort y Gates se entregaron al FBI el 30 de octubre del 2017 y se declararon no culpables de los cargos. Sin embargo, en febrero Gates traicionó a su maestro al firmar una declaración de culpabilidad y acceder a colaborar con Mueller.