El director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Dominique Strauss-Kahn, se acostó el lunes por la noche en la célebre cárcel Rikers Island de Nueva York, tras una rápida y dramática caída en desgracia después de ser acusado de intentar violar a una mucama de un hotel.

Separado de otros internos por su propia seguridad, Strauss-Kahn fue ubicado en una celda vacía de 3.5 por 4 metros y recibió ropa de cama, jabón, champú y pasta de dientes.

Sólo tres noches atrás, Strauss-Kahn había dormido en una suite del hotel a 3,000 dólares la noche con sala de conferencias, salón, baño de mármol y un dormitorio con una cama gigante y edredón de plumas.

En esa misma suite del hotel Sofitel cerca de Times Square, Strauss-Kahn agredió supuestamente a una camarera el sábado. Desde entonces, su carrera se ha desmoronado.

Sus abogados dicen que es inocente, pero aun así podría perder su cargo como jefe del FMI, que supervisa la economía mundial y sus esperanzas de presentarse a las elecciones presidenciales de Francia el próximo abril, están por los suelos.

Para evitar posibles ataques al jefe del FMI, las autoridades le han colocado en la más pequeña de las 10 cárceles del gran complejo de Rikers y le han separado de los otros presos.

Esto no es para aislar al preso de cualquier contacto humano, sino que es para prevenir que sea discriminado o dañado de alguna manera como resultado de su alto perfil , mencionó un portavoz del Departamento Penitenciario de Nueva York. (Reuters)