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Geopolítica

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¿Cuál es el problema con John Kasich?

Parece el candidato perfecto: tiene propuestas sensatas, se acopla a los estándares del Partido Republicano, pero el gobernador de Ohio carece de espectáculo. Parece que los militantes del partido quieren ver sangre.

De todos los misterios de esta muy desconcertante temporada política, ninguno es más desconcertante que la negativa del Partido Republicano para designar al gobernador de Ohio, John Kasich, para la carrera hacia la Casa Blanca.

En papel, Kasich tiene sentido. Es un reductor de impuestos, conservador del equilibrio presupuestario, que cuenta con 18 años en el Congreso en su haber, además de cumplir con un término y medio a cargo del séptimo estado más grande de la nación. El estado de Kasich tiene 18 votos electorales, que los republicanos necesitan en noviembre; él es muy popular allí y cuenta con un índice de aprobación de 62 por ciento.

Es más, en 15 encuestas frente a frente durante el 2016, venció a Hillary Clinton cada vez, por el margen de error o más, de acuerdo con RealClear Politics. Tanto Donald Trump como el senador Ted Cruz (de Texas) constantemente seguían la pista del demócrata.

Familiar, conservador, elegible: ¿qué más se puede pedir? Sí, sí, es un orador laberíntico, por decir lo menos y está notoriamente de mal humor. Pero después de haber conocido a Kasich y escuchar lo que dice sobre los problemas del país con la Junta Editorial de The Washington Post durante más de una hora el pasado 13 de abril, tengo una hipótesis acerca de por qué ha fallado y no tiene nada que ver con sus peculiaridades, que estuvieron en su mayoría bajo control durante dicha sesión.

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El desempleo y el crecimiento económico de Estados Unidos son mejores que en la mayoría de los países industriales; la seguridad internacional es incierta, pero contenida. Para los votantes del Partido Republicano en las primarias, sin embargo, es axiomático que el país que construyó el presidente Obama se va a ir al infierno en una carretilla de mano. Más de 80% de ellos expuso en una encuesta de Rand Corp en diciembre que el país está en el camino equivocado .

Ese número apenas rasca la superficie de un Partido Republicano descontento. En marzo, el Centro de Investigación Pew encontró que 66% del electorado del partido cree que la vida es peor para la gente como ellos que lo que era hace medio siglo. Aproximadamente 64% cree que será aún peor para la próxima generación.

En ambos aspectos, la negatividad de los republicanos fue mayor a la del público en general por márgenes de dos dígitos.

A esta angustia épica, Kasich responde con un mensaje que da a entender que la situación es más bien convencional: Lo entiendo. Pero mi idea es que podemos arreglarlo, estas cosas pueden arreglarse. Creo que hemos dramatizado excesivamente nuestra situación. No estoy siendo insensible aquí, pero hemos tenido peores tiempos en este país. Estaremos bien .

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Mientras tanto, él promocionó su propio palmarés político en Ohio, sus propuestas políticas, el espíritu de la gente común. Pero se le olvidó odiar a los medios de comunicación, alabando el papel responsable de The Washington Post y otros diarios importantes incluso alabando The New Yorker, cuya lista de suscriptores no tiene una alta demanda en la recaudación de fondos del Partido Republicano.

Éstas son el tipo de cosas que se dicen cuando se piensa que sigue siendo importante ganarse el favor de los consejos editoriales en Estados Unidos y que el voto es todavía un ejercicio fundamental la posibilidad de elegir a la mejor persona para confiarle la Oficina Oval durante cuatro años.

Para desgracia de Kasich, este año los republicanos parecen estar votando como una forma de conducta expresiva, una declaración acerca de quiénes son, cómo se sienten y, sobre todo, quién tiene la culpa de sus quejas y malestares.

Lo que despierta a la gente, lo que les hace sentirse valiosos son las quejas de Trump de que no ganamos más y, en menor grado, las promesas de Cruz para sacarnos del abismo , como él mismo dijo en enero.

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Algo similar sucede con Bernie Sanders en el lado Demócrata, pero en su caso el chivo expiatorio es Wall Street, en lugar de los musulmanes o los inmigrantes indocumentados que pueblan el catálogo de demonologías de Donald Trump y Ted Cruz.

Kasich se ha negado a coincidir con esta retórica desagradable, probablemente una de las razones por las que salió bien parado en las encuestas con el electorado más moderado en noviembre.

Sin embargo, esto no le ha ayudado con la gran mayoría de los votantes blancos condenados y abatidos, que conforman los votantes republicanos, 56% de los cuales explicó a Pew que los inmigrantes son una carga para el país y sólo 46% de los cuales dijo que el aumento de la diversidad racial y étnica hace de Estados Unidos un lugar mejor , en contraste con 71% de los votantes demócratas.

En marzo pasado, Rand volvió a preguntar a las mismas personas que había encuestado en diciembre; los votantes republicanos que pensaban que el país estaba en el camino equivocado, en la primera encuesta fueron 40% menos propensos a apoyar a Kasich que a Donald Trump o Ted Cruz, según el investigador Michael Pollard. Los votantes republicanos que pensaban que la economía empeoraba eran 45% menos propensos a apoyar a John Kasich.

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Esto, a pesar de que los votantes republicanos identificaron a Kasich como el candidato más cercano a ellos en el espectro ideológico: el gobernador de Ohio anotó justo en el punto medio del Partido Repúblicano, Donald Trump muy cargadao a la izquierda y Ted Cruz a la derecha.

En varios momentos de nuestra entrevista, Kasich criticó la negatividad de sus oponentes, acusándolos, ciertamente de manera poco elegante, de conducir a la gente hacia el hoyo .

Con esto se halaga a los votantes. El hoyo es el camino que han elegido y si un Apocalipsis electoral espera a los republicanos en noviembre próximo, será uno de creación propia.

Charles Lane es escritor editorial del Post y se especializa en política económica, cuestiones fiscales federales y negocios.

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