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Banxico y la Selección: el dilema del técnico

Enrique Campos Suárez | La gran depresión
En medio de la incertidumbre en tantos temas, desde lo económico hasta el desplazamiento por las calles de la Ciudad de México, hoy se detiene el reloj. Con el silbatazo inicial del partido entre México y Sudáfrica, todos, opositores y oficialistas, nuestro negocio y el de la competencia, estaremos en un estado de realidad suspendida donde la única estrategia que importa se define en la cancha.
Durante esos 90 minutos, millones nos convertiremos en directores técnicos y tendremos la única e inapelable mejor estrategia para evitar una sorpresa desagradable.
Esta tarde festejaremos –ojalá– o lamentaremos el resultado, el cual quedará en la historia. Pero hay otros expertos técnicos que tienen un dilema táctico que sí es parte de nuestro propio terreno de juego.
En las oficinas del Banco de México “unos” y “otros”, como identifican las Minutas a los integrantes de la Junta de Gobierno, tienen su propio planteamiento táctico para pararse en la cancha de la inflación.
Porque ese es el rival de la política monetaria: el crecimiento elevado y descontrolado de los precios. Esto es así por más que algunos que están en la cancha y defienden la camiseta del banco central, volteen a las gradas y escuchen las porras a favor de una política monetaria que incentive el crecimiento a través del bajo costo del financiamiento público.
Una buena selección no se confía porque los últimos resultados fueron buenos. Desde la tribuna, gritaron los villamelones: “baja la inflación a 3.94% y regresa al rango del Banxico”. Sin embargo, los jugadores decanos del balón monetario piden atender los precios volátiles como lo que son, exigen atender el nivel de la inflación subyacente, que se ubicó en 4.19% en mayo pasado, y darse cuenta de que lleva tres años fuera de rango.
Claro, con el manejo de la política monetaria desde el Banco de México pasa lo mismo que con la dirección técnica de la selección: todos son expertos y todos tienen el parado perfecto. Pero también sucede, como en el futbol, que los resultados son los que cuentan y si un director técnico tiene una contundente racha perdedora, algo está mal.
No hay que perder de vista lo peligroso que es el rival que tenemos enfrente: la inflación. Hay que recordar cómo en otros tiempos, como si fuera en otros Mundiales, ese mismo rival nos ha goleado de una forma humillante.
Si Banxico decide volcarse al ataque de forma prematura o desmedida, se arriesga a perder el orden en el medio campo. Un recorte de tasas demasiado rápido por presiones de la tribuna presidencial, sumado a las presiones inflacionarias persistentes, dejaría a la defensa totalmente desprotegida. Ya conocemos en México el resultado de esa estrategia: un gol de contragolpe de la inflación que acaba por minar más el poder de compra de los mexicanos.
El equipo monetario mexicano ha jugado en algunos momentos con “estrellitas” en la cancha que han logrado articular muy bien, con su comunicación, un juego monetario efectivo. Pero si hoy no hay un crack en la cancha, valdría la pena que no perdieran el valor de estos equipos técnicos y su cualidad de juego en asociación.
Bueno, hoy la atención está puesta en el debut de la Selección Nacional; ya mañana regresamos a la contabilidad cotidiana.

