Trabajadores humanitarios se enfrentaron a proyectiles de mortero y disparos mientras se esforzaban para cumplir con su misión de entregar ayuda en las partes más asediadas de la ciudad siria de Homs y evacuaron a más ciudadanos de la zona, un día antes de que se reanuden las conversaciones de paz entre los rebeldes y el régimen.

La pausa humanitaria de tres días, que comenzó el viernes para permitir que los civiles salieran del casco antiguo de la ciudad de Homs y para que la ayuda entrara, fue opacada por la violencia. La jefa de Ayuda Humanitaria de las Naciones Unidas, Valerie Amos, manifestó que estaba profundamente decepcionada de que los trabajadores humanitarios fueran atacados deliberadamente.

El gobierno sirio ha estado bajo la presión de sus aliados, Rusia e Irán, para permitir que la ayuda entre a las zonas sitiadas de Homs, para mostrar buena voluntad antes de la segunda ronda de conversaciones de paz en Ginebra, que comienza hoy.

Se esperaba que el acuerdo sobre la ayuda a los barrios de la Ciudad Vieja, que han estado bajo sitio durante más de un año y medio, se lograra en la primera ronda de conversaciones el mes pasado; sin embargo, terminó con pocos resultados tangibles.

Cerca de 420 civiles fueron evacuados de la zona ayer, según la agencia de noticias estatal siria, SANA. Sin embargo, activistas en Homs manifestaron que al menos seis personas habían muerto después de que morteros cayeron mientras se reunían para evacuar.