La secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton, defendió la respuesta de la administración Obama al ataque del año pasado a una misión diplomática en Libia y retó a los legisladores republicanos a centrarse en maneras significativas para que los diplomáticos estén seguros en lugar de participar en ataques partidistas, al testificar ante el Senado en una audiencia cargada políticamente y, en momentos, emocional.

Cuatro meses después del asalto, los republicanos en el Comité de Relaciones Exteriores dejaron en claro que consideran a Clinton responsable de los atentados en los que murieron cuatro estadounidenses, entre ellos el embajador de EU en Libia, en un puesto diplomático y cercano a un anexo de la CIA en Bengasi. Clinton expuso que asumía la responsabilidad, pero argumentó que el factor desencadenante exacto del ataque terrorista -ya sea una protesta que se desbordó en violencia, versión que inicialmente la administración sugirió erróneamente o bien unos tipos que salieron a dar un paseo en la noche - ya no importa.

En este momento, ¿qué diferencia hace? preguntó Clinton durante un enérgico intercambio con un republicano. Es nuestra tarea averiguar lo que pasó y hacer todo lo posible para evitar que vuelva a suceder , abundó.

El tan esperado testimonio de Clinton, el último que dará en el Congreso como jefe de la diplomacia estadounidense, refleja la persistente brecha que existe acerca de la respuesta de la administración a los ataques del 11 y 12 septiembre en Bengasi y sobre si se pudo haber hecho para prevenirlos.

Para Clinton, quien sigue siendo ampliamente considerada como una seria contendiente para la nominación demócrata a la Presidencia, el aspecto también traía consigo una carga personal y política. Los ataques en Bengasi han planteado uno de los desafíos más difíciles que ha enfrentado en sus cuatro años como Secretaria de Estado.

Incluso ayer en un momento, la voz de Clinton se quebró mientras describía cuando recibió los ataúdes de los muertos estadounidenses en la Base Andrews, unos días después de los atentados.

Para mí, esto no se trata únicamente de una cuestión de política. Es personal -aseguró con voz entrecortada- Yo estaba de pie junto al presidente Obama en Andrews, cuando la Infantería de Marina bajó del avión los ataúdes envueltos en banderas. Abracé a las madres y padres, hermanas y hermanos, hijos e hijas, y a las esposas quienes se quedaron solas para criar a sus hijos .

Fue una inusual muestra de emoción por parte de Clinton, quien suele ser cauta en público.

Después de testificar por cerca de 2 y media horas ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado, en la mañana, Clinton compareció en la tarde ante el Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes.