La orden del presidente estadounidense, Barack Obama, de intensificar los ataques aéreos en Siria ha dado lugar a un nuevo debate interno sobre si se deben relajar las fuertes restricciones a bombardeos en contra de objetivos del Estado Islámico con el riesgo de bajas civiles, de acuerdo con altos funcionarios del gobierno.

Pero hasta ahora, al menos, la Casa Blanca se ha resistido a las propuestas para cambiar las reglas de combate para el bombardeo. Cada ataque, ya sea frente a un objetivo planificado o elegido de forma dinámica por aviones en patrulla, se pondera frente a los posibles daños colaterales y debe ser aprobado individualmente por altos oficiales en el centro de operaciones de la coalición en Bagdad.

Estamos tratando de desarrollar la inteligencia para asignar los objetivos, nivelar las oportunidades (...), para lograr ataques con un efecto estratégico , afirmó un funcionario militar estadounidense. Pero lo vamos a seguir haciendo de la misma manera que los hemos hecho. No nos abalanzaremos sobre un objetivo por el simple hecho de que está ahí en el momento , abundó.

Tal cautela ha sido muy criticada por algunos opositores republicanos a la estrategia de Obama, quienes urgen a lanzar bombardeos de alfombra (de saturación) en contra del Estado Islámico y dar una menor prioridad a evitar la muerte de civiles.

Francia y Gran Bretaña, los más nuevos integrantes de la campaña aérea en Siria, quienes se incorporaron después de los ataques terroristas del Estado Islámico del mes pasado en París, se han mostrado irritados por los estrictos lineamientos, reconocieron los funcionarios. La guerra es un negocio sucio; no se puede eliminar todo el riesgo , aseguró el secretario de Defensa británico, Michael Fallon, en una entrevista a The Sunday Times.

En Irak, los comandantes locales se han quejado públicamente de la renuencia de EU a atacar objetivos en las zonas pobladas.

Según nuevas cifras dadas a conocer el martes por el Ejército, alrededor de 56% de todos los aviones de la coalición regresa de misiones de ataque sin haber utilizado sus armas, ya sea por mal tiempo o debido a que la evaluación de riesgo de víctimas civiles es demasiado alto.

Sin embargo, funcionarios atribuyen el cambio a una mejor inteligencia que permite objetivos más precisos, de no haber cambio en las reglas. Pero el éxito de los ataques a los militantes también ha trabajado en la dirección opuesta; éstos responden colocándose detrás y entre la población civil en las zonas urbanas, estando menos expuestos.

Las quejas de los aliados y dentro del gobierno, expuso el funcionario militar, son en parte, una percepción errónea de que (...) el número de objetivos es tan abundante que estamos diciendo que no a las oportunidades.