Canadá ordenó el lunes la expulsión de cuatro diplomáticos rusos y negó credenciales a otros tres por el caso del envenenamiento del exespía ruso Sergei Skripal en Reino Unido, como parte de una medida coordinada con otros países occidentales.

"Estamos tomando estas medidas en solidaridad con Reino Unido" tras el envenenamiento de Skripal y su hija, el 4 de marzo, dijo la ministra de Relaciones Exteriores, Chrystia Freeland, en un comunicado.

"El ataque con un agente nervioso en Salisbury, en suelo de un cercano socio y aliado de Canadá, es un acto despreciable, atroz e insensato, al poner en peligro potencial las vidas de cientos", agregó Freeland.

Los cuatro diplomáticos expulsados trabajan en la embajada de Rusia en Ottawa y en su consulado en Montreal.

"Se estableció que estas cuatro personas son agentes de inteligencia o personas que utilizaron su estatus diplomático para comprometer la seguridad de Canadá o inmiscuirse en su democracia", agregó la ministra.

La solicitud de agregar otros tres diplomáticos a su legación por parte de Rusia también fue rechazada por razones similares.

Sergei Skripal, un exagente ruso que vendió secretos a Reino Unido y se mudó a este país en 2010 en un intercambio de espías, continúa en condición crítica junto a su hija Yulia, después de que fueran encontrados inconscientes en un parque en Salisbury.

Londres sostiene que se utilizó un agente nervioso de uso militar para envenenarlos.

Canadá consideró el "ataque con un agente neurotóxico" como una "clara amenaza al orden internacional fundado sobre las reglas y para las reglas establecidas por la comunidad internacional a fín de asegurar que las armas químicas no destruyan nunca más vidas humanas", dijo Freeland.

La ministra agregó que este episodio "forma parte de varios comportamientos inaceptables de Rusia, entre ellos su complicidad con el régimen de Asad (en Siria), su anexión de Crimea, los combates dirigidos por Rusia en el este de Ucrania, el respaldo a civiles conflictivos en Ucrania, Georgia, Moldavia y en otros países vecinos, su interferencia en elecciones y sus campañas de desinformación".

En Varna, Bulgaria, el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, anunció que "de forma concertada, 14 países de la Unión Europea decidieron expulsar diplomáticos rusos".