Ushuaia. La presidenta de Argentina anunció ayer que ha pedido a la Cruz Roja Internacional persuadir a Gran Bretaña para que sus expertos en ADN identifiquen a los soldados desconocidos enterrados en las Islas Malvinas.

Treinta años después de que Argentina y Gran Bretaña se enfrascaran en una guerra por el control del remoto archipiélago, Cristina Fernández afirmó que los derechos humanos universales exigen que ambos países trabajen juntos para entregar esos restos a sus familias.

Su esperado discurso sobre el aniversario de la invasión a las islas, el 2 de abril de 1982, se ha centrado en la promoción del diálogo y del entendimiento. Expuso que su gobierno establece un estándar global para la protección de los derechos humanos y se comprometió a respetar los intereses de los isleños , mientras que Argentina busca recuperar el control de manera pacífica.

No tenemos tambores de guerra ni cascos. Los únicos cascos nuestros son de trabajadores que laboran para la inclusión de todos , expuso en el Monumento a los Caídos, en honor a los 649 argentinos que murieron en el conflicto.

Por otra parte, ayer el primer ministro de Gran Bretaña, David Cameron, indicó en Londres que su país tuvo que salir en defensa de los isleños en 1982 y lo volverá a hacer si alguien trata de privarlos de su libertad. La ocupación de 74 días terminó cuando las tropas británicas derrotaron a los mal preparados argentinos en una muy reñida guerra de trincheras. En total, 255 soldados británicos y tres isleños murieron.

Fernández calificó la declaración de Cameron como absurda y ridícula, al tener en cuenta que los argentinos se vieron privados de su libertad durante esa época, entre 1976 y 1983, ya que vivían bajo una dictadura apoyada por potencias extranjeras.

Gran Bretaña se ha negado a las reiteradas apelaciones de Argentina a negociar la soberanía de las islas, al afirmar que les toca a los isleños decidir, quienes han manifestado por una abrumadora mayoría que quieren mantenerse bajo la protección británica.