Berlín. El gobierno alemán anunció este lunes que cerrará todas las plantas nucleares del país antes del 2022. La decisión, generada por el desastre nuclear de Japón, convertirá a Alemania en el primer país industrializado en abandonar la energía nuclear en años.

También manifiesta un notable cambio de estrategia para el gobierno de centro-derecha de la canciller Angela Merkel, quien apenas a fines del año pasado había expresado su intención de extender la vida útil de los 17 reactores del país, para clausurar el último hasta el 2036.

Ahora, Merkel afirmó que la impotencia de un país tecnológicamente avanzado como Japón ante el desastre de Fukushima, le obligó a revaluar los riesgos de la tecnología nuclear.

El sobreponerse a un cambio que implica abandonar la energía nuclear en un plazo de una década representará un enorme reto para la mayor economía de Europa, pero resulta factible y, en última instancia, dará a Alemania una ventaja competitiva en la inminente era de las energías renovables, declaró Merkel.

Como el primer gran país industrializado, podemos alcanzar dicha transformación hacia energías eficientes y renovables, con todas las oportunidades que brindará a nuestras exportaciones, para el desarrollo de nuevas tecnologías, aseveró Merkel.

Aunque Alemania ya se aprestaba para abandonar la energía nuclear eventualmente, la decisión de Merkel -que requiere de la aprobación del Parlamento-acelera el proceso dramáticamente.

La cadena de suministro de energía de Alemania necesita una nueva arquitectura , que a su vez requiere de un enorme esfuerzo para impulsar energías renovables, aumentos de eficiencia y la reconfiguración de la red eléctrica, afirmó Merkel.

Los fundamentos de la política energética alemana serán un suministro seguro y constante de energía que no dependa de importaciones; precios asequibles que no representen una carga indebida para la industria o los consumidores, y asegurarnos que las emisiones de carbono se mantengan a la baja, dijo Merkel.

Por su parte, el ministro del Medio Ambiente, Norbert Roettgen, comentó que la fecha límite del 2022 ya es firme, sin ningún condicionante que pudiera permitir un cambio de política.