Washington. Las manecillas del reloj regresan a los tiempos del presidente Donald Trump cuando utilizaba a la migración como fusil en medio de una guerra híbrida.

Será el próximo lunes cuando el gobierno del presidente Joe Biden, a través de una orden expresa de la Suprema Corte, reinstaure el programa Quédate en México que consiste en llevar a México a los migrantes sin papeles que soliciten asilo en Estados Unidos.

A través de un comunicado del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS, por sus sigla en inglés), el Gobierno estadounidense hace explícita la postura que tomó el presidente López Obrador de “aceptar a las personas devueltas” a través de una “decisión independiente”.

La decisión que tomó la Suprema Corte estadounidense es radicalmente extraterritorial, y México pudo haberla rechazado. ¿Qué respuesta hubiera dado la Suprema Corte en el hipotético y en el hoy imposible escenario de que así lo hubiera decidido el presidente de México? El gobierno del presidente Biden tenía dos opciones: regresar a los migrantes centroamericanos a sus lugares de origen o llevarlos a Canadá bajo un programa que bien podría llamarse: “Quédate en Canadá”.

La Suprema Corte presentó una visión etnocéntrica donde no existe el mundo más allá de Estados Unidos, es decir, como si no hubiera un país llamado México en la frontera sur. ¿Por qué aceptó el presidente López Obrador la decisión injerencista de la Suprema Corte de Estados Unidos?

No existen los desayunos gratis. Bajo un escenario de negociación quid pro quo el presidente López Obrador le agradecería las 13 millones de dosis de vacunas contra el Covid-19 que ha donado la Casa Blanca a México; Estados Unidos se compromete a entregar recursos económicos para subsidiar el mantenimiento de los migrantes centroamericanos en territorio mexicano; Palacio Nacional le pediría a la Casa Blanca evitar acciones injerencistas en su ruta crítica de la 4T; Biden le pidió que otorgue visas a los agentes de la DEA para operar en México.

Logística

Serán siete los puntos de salida para los migrantes: San Diego, Calexico, Nogales, El Paso, Eagle Pass, Laredo y Brownsville.

El comunicado hace explícito el fracaso del programa: “No aborda las causas fundamentales de la migración irregular”. También exculpa al secretario de Seguridad, Alejando Mayorkas, de la idea del programa: “ha declarado que el programa tiene fallas endémicas e impuso costos humanos injustificables”.

Estados Unidos limita en seis meses como tiempo para resolver cada uno de las solicitudes de los migrantes y se compromete a vacunar a todos los migrantes que sean llevados a México.

Regresa Trump, pero sin Trump.

fausto.pretelin@eleconomista.mx