Carlos de la Isla Veraza es filósofo y profesor emérito del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM); impartió clases durante 44 años en el Departamento de Estudios Generales, siendo la ética el tema central de su pasión, la enseñanza. Desde el 9 de diciembre, el salón 208 del campus en Río Hondo lleva su nombre.

Carlos de la Isla recibió en su casa a El Economista el pasado viernes.

Habla sobre la victoria de Trump, el Brexit, la corrupción en México, así como de los alumnos del ITAM que se han convertido en políticos y en secretarios de Estado.

¿Cómo traducir el triunfo de Donald Trump en las elecciones presidenciales de Estados Unidos a través de la ética?

Los griegos, que fundaron la política, pretendían que los ciudadanos fueran felices a través de ella. Ese era el fin de la política. Se reunían en al ágora, podían discutir sobre los problemas, y todos participaban para tomar decisiones por una Atenas digna.

El triunfo de Trump es una expresión del avance de lo que yo llamo el imperialismo internacional del dinero. Para hacerlo, se requiere tener una mentalidad que antepone el dinero sobre todas las cosas, como el gran ídolo del becerro de oro (leyenda bíblica representada por una escultura de un becerro que inspiró el culto al dinero, la idolatría).

Los estadounidenses dejaron de creer en los políticos tradicionales, lo mismo en los demócratas como en los republicanos.

Me da repugnancia la ligereza que se vivió durante las elecciones presidenciales. Lo que sucede en Estados Unidos tiene repercusión en todo el mundo. Trump utilizó la demagogia para convencerlos de que los va a hacer más ricos, y que México es culpable del robo de sus fuentes de empleo, cuando en la realidad él va a anteponer sus intereses personales a los de la sociedad.

¿Qué tan lejos se encuentra Trump de aquellos políticos griegos que preponderaban la dignidad de la sociedad sobre sus intereses personales?

Cuando Macedonia trataba de dominar a Grecia, se discutía en al ágora si se luchaba en contra de los macedonios o si se dialogaba con Filipo. Entonces el máximo orador de todos los tiempo, el gran Demóstenes, eligió la segunda opción para mantener la dignidad de Atenas. Filipo los hizo pedazos. Demóstenes en el exilio, como consecuencia de la derrota, elaboró su defensa a través de un escrito fantástico: El discurso por la corona . En más de seis horas defendió el siguiente principio: Hemos sido derrotados pero seguimos con honor, y el honor es más importante que la victoria. Estos principios políticos no se encuentran en nuestros tiempos.

¿La democracia se tambalea?

A la democracia como la estamos viendo, no le quedan muchos años de vida. Es indispensable reflexionar y crear algo diferente que responda a las necesidades de los ciudadanos.

La victoria del Brexit fue detonada, en parte, por una profunda manipulación del Partido de la Independencia de Reino Unidos pero también por la falta de confianza de los británicos por instituciones como la Unión Europea (UE). ¿Estaría de acuerdo?

El problema principal fue el mal funcionamiento de las instituciones democráticas. Los británicos están hartos de los partidos políticos pero finalmente el Brexit es otra manifestación del imperialismo internacional del dinero.

Tal parece que los políticos mexicanos se resisten a aprender las razones que generaron la victoria de Trump y del Brexit.

En México, la corrupción y la falta de dignidad de los políticos son una manifestación del triunfo internacional del dinero. El tema del bono de los diputados es una farsa. ¡Que vergüenza y que tristeza que en México sucedan estas cosas!

Usted reitera el tema del imperio internacional del dinero. ¿Subyacen en el sistema del libre mercado fallas que producen la imperfección del modelo?

El liberalismo es defendible, pero con límites. En estos momentos se considera que el buen liberal es quien predica que cada individuo tiene derecho hacer los que quiere y no, el límite del derecho de cada persona está en no rebasar los límites de los derechos de los demás. Lo dijeron, Adam Smith, Stuart Mill y David Ricardo, grandes padres del liberalismo y de la libertad humana.

¿No se ha dejado actuar libremente a la mano invisible de Adam Smith?

Smith era muy humano, como todos los padres del liberalismo. Pero en la actualidad, y desgraciadamente, la mano invisible no se hace visible para los más necesitados. Hay que dejar a la mano invisible que reparta.

El enorme problema del mundo es la iniquidad y la injusticia social. Y México es una gran muestra. Siendo un país tan rico y maravilloso, hay millones de pobres.

Economistas como Stiglitz han reculado sobre la defensa de la teoría liberal

Admiro a Stiglitz, es un hombre sensato. Él asegura que no puede darse toda la libertad al mercado porque se ha demostrado que esa libertad beneficia a sólo unos cuantos. El mercado libertino se convierte en asesino.

Usted, como filósofo, y en sus clases como académico, siempre ha puesto como tema toral a la ética. Después de haber impartido clases a jóvenes universitarios, que hoy son políticos y secretarios de Estado, se siente decepcionado de algunos de ellos?

Es una pregunta muy escabrosa (sonríe). No te puedo decir que todos los egresados del ITAM y, en particular, a quienes les di clase, sean excelentes personas, pero muchos egresados del ITAM son gente de calidad. No te voy a dar nombres porque la exclusión sería ofensiva. Tuve a estupendos alumnos que hoy son grandes políticos.

A veces me desconcierta un poco que la economía mexicana de los últimos 25 años haya sido regida por gente del ITAM.

Pedro Aspe, Francisco Gil, Agustín Carstens, Ernesto Cordero, Luis Videgaray y José Antonio Meade.

Los resultados de la economía no me satisfacen; sin embargo, tampoco los voy a culpar a ellos de todo lo que ha sucedido porque se puede formular la siguiente pregunta: ¿Cómo estaría el país de no haber sido gestionada la economía por ellos? Es legítimo hacer esta reflexión. De que los egresados del ITAM saben de economía, no hay duda. Otro tema es que yo le pondría ciertos límites al modelo económico.

Uno de los problemas de México es la educación. Usted, que ha dedicado a la docencia, ¿cómo revertir el problema?

Yo llamo a la universidad, la conciencia crítica de la sociedad que denuncia y anuncia; que condena pero a la vez protege. Y no me refiero especialmente a las universidades patito. Los dueños de las universidades patito deberían de estar en la cárcel porque se encargan de destruir a millones de talentos.