Montevideo. Tras la muerte de Hugo Chávez, Nicolás Maduro ha gestionado con desaseo su herencia: entrega armas a milicias civiles, golpea a la Asamblea Nacional y enriquece a sus aliados, los militares.

1. Qué vivan los estudiantes. Con el capital político ampliado, Chávez vuelve sobre la Constitución, su Constitución. Un movimiento desde los centros estudiantiles, que impactó en amplios sectores de la población, le propina su primera derrota en el intento de reforma, que él llamó “victoria de mierda”. En ese 2007, el gobierno da por concluida la concesión a Radio Caracas Televisión, histórico canal venezolano, que es sustituido, sin indemnización alguna, por el control socialista, en la extensión de una política de copamiento mediático, junto con la aplicación de sanciones económicas y estatización de empresas que con su inversión publicitaria eran el sostén de diarios, emisoras y televisoras. Chávez insistirá en la reforma año y pico después, pero simplificada en un solo artículo: reeleción indefinida.

2. La oposición se mide. Fruto de un crecimiento lento pero continuo, junto con la aparición de liderazgos nuevos (Henrique Capriles, Leopoldo López, María Corina Machado), la oposición convoca primarias para elegir su candidato a las elecciones de diciembre del 2012. Más de 3 millones de personas participan en la votación que consagra a Henrique Capriles al frente de las fuerzas opositoras, ahora cobijadas en la Mesa de la Unidad Democrática y con un programa de gobierno para Venezuela que incorpora las célebres “misiones” asistenciales creadas por Chávez. El triunfo de Capriles refleja la expresión de la madurez opositora, que reduce a su mínima expresión a sus sectores “más vociferantes”.

3. Declive y muerte. La enfermedad de Chávez marcó todo el 2012. El presidente es tratado en Cuba, alejado de los focos públicos y bajo la mirada atenta de su gran socio político, que se juega también la vida en el lance. Debilitado, compite en las elecciones del 2012 y se impone a Capriles. Ambos líderes hablan privadamente luego del proceso electoral, algo inédito en la vida política criolla desde la llegada de los “revolucionarios”. La ventaja del chavismo se reduce a más de la mitad y por primera vez la oposición crece y el gobierno decae porcentualmente. Chávez muere a principios en enero del 2013, pero antes consagra a Maduro como su sucesor.

4. Más éxodo, más votos. En una reñida elección, y contra el pronóstico de algunos sectores de la oposición, Maduro se impone por una diferencia muy pequeña en las elecciones del 2013. La oposición desconoce el resultado, pero Capriles contiene las manifestaciones en la calle para evitar un probable “baño de sangre”. La baja de los precios petroleros, la desaparición del sector privado de la economía, que ha sido estatizado en buena parte, la corrupción generalizada y milmillonaria, la represión continua de líderes políticos y mediáticos, el desabastecimiento de alimentos, medicinas y equipamientos agravan la situación cotidiana de los venezolanos, y comienza un éxodo nunca visto en su historia. En el 2015, las elecciones legislativas reflejan de manera rotunda el ánimo político del país: amplia mayoría opositora en la Asamblea Nacional.

Pobreza y migración, heridas que se profundizan

5. Miseria, represión y Guaidó. En su flujo y reflujo, la oposición pasa del triunfo en el 2015 a una confrontación intestina, mientras se extiende la miseria y se aplica la represión sin rubor, como lo confirmó un informe de Michelle Bachelet. Pierde vitalidad y presencia la figura de Capriles, el más moderado de los líderes opositores, y ganan enteros quienes reclaman otras “salidas” a la crisis. A principios del 2019, cuando parecía que nada ocurría, la figura de Juan Guaidó al frente de la asamblea y asumiendo la presidencia interina del país tras la impresentable reelección de Maduro en el 2018 pone en jaque al régimen, cambia la correlación de fuerzas a nivel internacional. La mayor parte de los países democráticos pujan por una solución “al caso venezolano”, que con sus 4 millones, y contando, de exiliados afecta la convivencia regional. Y el año 22 comienza con un burdo intento del gobierno de controlar la Asamblea Nacional. En el 2019 el aislamiento internacional de Venezuela es comparable al de Corea del Norte.

El régimen de Maduro no ha perdido vínculos con Cuba, por el contrario, ha pedido reforzar su apoyo. La injerencia es total. Consiste en el diseño de estrategias de seguridad y de política doméstica. El primer círculo de seguridad de Maduro está conformado por policías cubanos. Después de lo ocurrido el 30 de abril pasado, Maduro se entregó a sus brazos, poniendo distancia a algunos militares venezolanos que lo protegían.