Ninguna mujer actual, ni sus hijas, ni incluso sus nietas, vivirán lo suficiente para conocer una sociedad en la que la paridad de género a nivel económico esté totalmente garantizada. Esa es la demoledora conclusión del último informe anual del Foro Económico Mundial (FEM) sobre la materia que ha visto la luz este mes y en el que no sólo se analizan las diferencias entre ambos sexos en este ámbito, sino que también se someten a examen aspectos relativos a la política, la educación o la salud en un total de 153 países.

Valorando todos estos factores, el documento sostiene que, a día de hoy, se habría cerrado el 68.6% de la denominada brecha de género en todo el mundo, porcentaje que representa una ligera mejoría respecto al del año anterior. Eso sí, se especifica que aún se necesitarán 99.5 años para superar por completo todos los desequilibrios existentes entre hombres y mujeres en las 107 naciones que han formado parte de este estudio desde que comenzó a elaborarse en 2006.

Una vez más, Islandia (con una puntuación de 87.7 sobre 100) encabeza el ranking de los países más igualitarios, seguida de Noruega, Finlandia, Suecia, Nicaragua, Nueva Zelanda e Irlanda. España, con 79.5 puntos sobre 100 logra saltar hasta el octavo lugar en esta edición, ascendiendo un total de 21 puestos respecto a la de 2018. Han propiciado su meteórica subida la práctica paridad del Congreso de los Diputados y el hecho de que su gobierno sea uno de los que cuenta con una mayor representación femenina del mundo (suponen el 65% de los ministros). Cierran el 'top 10' Ruanda y Alemania. En el otro lado de la balanza, las últimas posiciones del listado corresponden a Yemen, Irak, Pakistán, Siria, República Democrática del Congo, Irán, Chad, Arabia Saudí, Líbano y Omán.

Larga espera hasta 2276

A pesar de este ligero avance en el índice global, el desempeño en el apartado dedicado a la participación y oportunidad económica ha empeorado respecto al ejercicio anterior. El estudio destaca que para acabar definitivamente con esta desigualdad financiera tendrán que transcurrir 257 años, cálculo mucho menos optimista que el del año pasado, cuando 'apenas' se requerían 202. Esto implica que la equiparación no se dará, en este caso, hasta el lejano y, por ahora, inimaginable 2276.

El FEM señala que una de las grandes culpables de esta situación es la brecha salarial, es decir, la diferencia de ingresos entre hombres y mujeres que desempeñan el mismo trabajo, un problema que se da en mayor o menor medida en todos los países analizados. 

El estudio especifica que esta disparidad también esta motivada, entre otras razones, por el bajo número de féminas que ocupan puestos directivos (que, no obstante, ha aumentado un 2% respecto a 2018), por su menor presencia en las áreas de empleo con un mayor crecimiento de sueldos y porque han sido las principales víctimas de la robotización de los puestos de trabajo.Tampoco juegan a su favor su incorporación relativamente reciente y menor al mercado laboral y la cantidad de horas que dedican a las tareas no remuneradas (al menos el doble que los hombres en todas las naciones).

Asimismo, en numerosas ocasiones las mujeres ven mermada su independencia financiera por motivos que pueden resultar inverosímiles. Incluso en pleno siglo XXI, no tienen acceso al crédito en muchos de los países estudiados -lo que les impide emprender- , en 72 de ellos algunas, pertenecientes a ciertos grupos sociales, no pueden ni siquiera abrir una cuenta bancaria y en otros 25 hasta ven capados, de una u otra forma, sus derechos a la hora de recibir una herencia.