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Finanzas Personales

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La historia que todos quieren comprar ¿cuánto vale realmente el futuro?

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OpiniónEl Economista

Los mercados financieros tienen una característica que los define, siempre intentan ponerle precio al futuro. Cada precio refleja mucho más que la realidad actual de una empresa,  refleja lo que millones de inversionistas creen que llegará a ser; y cuando una historia resulta lo suficientemente convincente, las expectativas comienzan a influir en el precio mucho antes de que el futuro termine por confirmarlas.

Esto no es algo nuevo. Hace más de dos décadas fue el internet, después llegaron las redes sociales, teléfonos inteligentes y los vehículos eléctricos. Hoy es la Inteligencia Artificial (IA). Cada una de estas revoluciones transformó industrias y cambiaron la forma en que vivimos. Esto generó oportunidades que vistas en retrospectiva hoy parecen evidentes.

El reciente debut bursátil de SpaceX y la expectativa que existe alrededor de una eventual salida a bolsa de compañías como OpenAI y Anthropic han despertado un enorme interés entre los inversionistas. Son empresas con modelos de negocio extraordinarios y un potencial difícil de ignorar. Precisamente por ello, también concentran expectativas muy elevadas.

Es justamente en momentos como éste cuando conviene detenerse y hacerse la siguiente pregunta ¿Cuánto de ese futuro ya está reflejado en el precio? Cuando una buena historia conquista al mercado, el entusiasmo suele propagarse mucho más rápido que el análisis.

Las preguntas importantes pasan a un segundo plano. Las personas dejan de preguntarse cuánto vale realmente una empresa, qué expectativas ya están incorporadas en su precio o si esa inversión tiene sentido dentro de los objetivos patrimoniales.

En general, las empresas no experimentan transformaciones o evoluciones de forma drástica; lo que verdaderamente cambia es cómo las percibe el mercado. Poco a poco, el miedo a perder dinero se ve reemplazado por la ansiedad de quedar excluido, dando origen al fenómeno conocido por sus siglas en inglés, Fear of Missing Out (FOMO).

Conviene recordar una idea que los mercados han demostrado una y otra vez: “una gran empresa no siempre representa una gran inversión” La diferencia casi siempre está en el precio que se está dispuesto a pagar.

La historia está llena de compañías extraordinarias que terminaron siendo inversiones decepcionantes para quienes compraron en el momento de mayor optimismo. No porque sus negocios fueran malos, sino porque el precio ya reflejaba buena parte del éxito que todavía estaba por venir.

Eso no significa desconfiar de la innovación. Las empresas capaces de ser disruptivas y hacer grandes cambios suelen crear valor durante muchos años. El verdadero desafío consiste en distinguir entre admirar una gran empresa y pagar un precio razonable por participar en su crecimiento.

Es posible que en una década se observe que estas grandes empresas superaron incluso las proyecciones más favorables, o tal vez ocurra lo contrario. Al final del día, el mercado siempre hallará una nueva narrativa; por lo tanto, el verdadero reto no radica en identificarla, sino en determinar el valor justo que corresponde pagar por ella.

*Banquero Patrimonial Sr, BBVA Banca Patrimonial y Privada

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