Cuando las personas hablan y reflexionan acerca de su planeación financiera personal, suelen enfocarse en aspectos que tienen que ver con la creación y el crecimiento del patrimonio (ahorro e inversión). Esto hace que le resten importancia a otro aspecto fundamental: la protección del mismo.

Muchas personas que, aparentemente, tienen una buena posición financiera en realidad son muy vulnerables.

Por ejemplo: un accidente automovilístico contra un carro de lujo en el cual somos señalados como responsables.

En ese caso, tendríamos que enfrentar una responsabilidad muy amplia que, si no tenemos debidamente cubierta, podría generarnos un daño patrimonial muy severo.

Situaciones como ésta se presentan todos los días, así como eventos de distinta naturaleza con potencial igualmente nocivo. Por ello, la adecuada protección patrimonial resulta ser una pieza fundamental en el diseño de cualquier plan financiero personal.

MEDIDAS COMPLEMENTARIAS

Existen dos mecanismos complementarios importantes que nos permiten proteger nuestro patrimonio: los seguros y el fondo para emergencias.

Fondo para emergencias. Existen riesgos que no se pueden asegurar y que igualmente pueden causarnos un impacto en nuestras finanzas personales. Por ejemplo, una reparación mayor en nuestro automóvil o la pérdida de nuestra fuente de ingresos. Podrían darse, incluso, varias cosas a la vez particularmente en tiempos de crisis.

Por ello es importante contar con un buen fondo para emergencias, que cubra entre tres y seis meses de nuestro gasto familiar promedio.

Es importante aclarar que el fondo para emergencias no debe ser usado nunca para sufragar gastos irregulares como la inscripción de los niños a la escuela, uniformes o el pago de la Tenencia del auto. Éstos son gastos conocidos, previsibles y que debemos incorporar a nuestro plan financiero personal. No son emergencias.

Sin embargo, sí es una eventualidad la rotura del motor del refrigerador, una enfermedad, el deducible de algún evento cubierto por nuestros seguros, etcétera.

Cuando usamos una porción de nuestro fondo para emergencias, debemos incorporar en nuestro plan la forma y el tiempo que nos tardaremos en restituir ese monto, de lo contrario se irá mermando y podría resultar insuficiente el día en que verdaderamente tengamos que utilizarlo.

Este fondo debemos mantenerlo en inversiones líquidas, seguras y que además lo protejan de la inflación. En general, algunos fondos de inversión de corto plazo y liquidez diaria (calificación AAA/1 ) podrían resultar instrumentos ideales para ello.

Seguros. Estos mecanismos nos permiten proteger cuatro rubros: nuestros bienes (hogar, auto y empresas), nuestras responsabilidades potenciales (daños a terceros, por ejemplo), nuestra salud (gastos médicos mayores) y nuestra familia (vida y educación de los hijos, entre otros).

Pero, ¿qué tipo de seguros contratar? De manera general, tendríamos que examinar nuestra exposición a riesgos en los cuatro rubros anteriores para así determinar qué y cómo debemos protegerlos.

Alguien que es soltero no necesita un seguro de vida, ya que no tiene dependientes económicos; sin embargo, representa un producto esencial para personas que son sostén económico –total o parcial– de la familia. Una vez que sabemos esto, ¿qué productos de los que existen en el mercado son los adecuados para nosotros? Responder a esto no es nada fácil y de ello hablaremos el próximo jueves.

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