Estamos a un mes de que se lleven a cabo las elecciones en nuestro país, en ellas se elegirán a más de 17,000 puestos de elección popular en los tres niveles de gobierno. Uno de los temas importantes en los que hay que poner atención, expresaron los expertos, son los delitos electorales en el mundo laboral.

De acuerdo con la Ley General en Materia de Delitos Electorales, ningún superior, jefe, gremio o sindicato puede ejercer presión para que los empleados voten por un candidato o partido político.

La bolsa de trabajo OCCMundial expresó que incluso está prohibido condicionar el contrato de los trabajadores, el salario, las comisiones que perciben o cualquier prestación si el empleado no asiste a eventos proselitistas, brinda apoyos económicos para alguna campaña electoral o entrega pruebas de su voto.

Por lo anterior, la firma da a conocer algunas de las estrategias persuasivas más comunes que se practican en las organizaciones, para que los trabajadores estén atentos y sepan cómo proceder.

Hay empresas que prefieren utilizar un discurso propartidista que puede ser más efectivo que la violencia como el fake coaching, éste es el método más utilizado, la manera de operar es a través de la contratación de coaches, analistas políticos o conferencistas que en sus discursos integran información que beneficia o perjudica a algún candidato o partido político.

“Hay organizaciones que contratan empleados que se encargan de hacer reportes de por quién votará cada empleado a partir de las pláticas de sobremesa, radiopasillo o perfiles de redes sociales”, señaló la bolsa de trabajo.

Otra de las estrategias se ve en las campañas de comunicación interna, existen firmas que se encargan de diseñar campañas de comunicación en pantallas, correos electrónicos, murales, intranet, etcétera, cuya información beneficia a algún candidato.

Asimismo, OCC Mundial informó que cuando los superiores presionan a los trabajadores para dar like, comentar o compartir contenidos de social media e información de algún candidato o partido político, se le conoce como bots cárnicos.

Otros delitos electorales son prometer gratificaciones laborales a cambio de un voto y solicitar identificaciones (o fotocopias de credenciales) sin justificación o aviso de privacidad.

Las sanciones por este tipo de acciones son de 50 a 100 UMA (Unidad de Medida y Actualización) y prisión de seis meses a tres años.

“La recomendación es que si algún empleado sospecha que la empresa en la que trabaja viola su derecho a un voto libre y secreto, puede denunciar (incluso anónimamente) ante la Fiscalía Especializada para la Atención de los Delitos Electorales (Fepade). Puede ser por correo electrónico ([email protected]), vía telefónica (01 (800) 833-7233) o mediante la app FepadeMóvil” explicó, OCC Mundial.