La diversificación es un concepto que hemos escuchado con frecuencia y que en los últimos años -especialmente después de la crisis financiera del 2008- ha logrado posicionarse como un aspecto relevante y fundamental dentro de los portafolios de inversión. Sin embargo, ¿sabemos realmente qué es la diversificación? ¿Tenemos en cuenta bajo qué escenarios funciona este concepto? Y más importante aún, ¿hacemos uso de esta característica dentro de nuestras inversiones?

En términos muy simples, diversificación significa distribuir el monto total de la inversión en distintos activos, con el objetivo de reducir el riesgo dentro de nuestro portafolio. Es importante considerar que un portafolio de inversión no sólo puede contemplar la inversión en activos financieros como acciones, bonos, monedas o derivados, sino que también puede contemplar la inversión en activos reales como bienes raíces, materias primas (commodities) y diversos activos fijos. A medida que se incorporan más activos con diferentes características al portafolio de inversión, mayores son los beneficios de la diversificación, ya que la relación entre los rendimientos de los activos (medido por el coeficiente de correlación) y el riesgo de cada uno de ellos (medido por la desviación estándar) genera que el riesgo total del portafolio de inversión disminuya.

En el proceso de diversificación es importante considerar que los activos dentro de un mismo grupo tienen un menor grado de diversificación entre ellos, ya que los factores que afectan sus precios son similares. Por tal motivo, lo más recomendable para obtener un portafolio más diversificado es incorporar activos de distintas clases. Además, es relevante considerar que el riesgo total de un portafolio está compuesto por el riesgo específico (aquél que depende de las características propias de cada activo) y el riesgo sistémico o de mercado (que depende de otros factores que inciden en los precios). El riesgo del portafolio que se puede diversificar es el riesgo específico, mientras que el riesgo de mercado permanece en el portafolio.

Por otra parte, no hay que olvidar que los beneficios de la diversificación son más evidentes bajo condiciones normales de mercado, ya que en escenarios de gran volatilidad o estrés, los activos tienden a correlacionarse (moverse en la misma dirección). Sin embargo, no por ello la diversificación pierde su relevancia, ya que en el largo plazo la disciplina de la diversificación siempre paga.

Finalmente, vale la pena hacer conciencia del beneficio de la diversificación y asegurarnos de que este concepto se encuentre presente en nuestros portafolios. Seamos inversionistas responsables y no olvidemos que aunque parezca inútil o poco relevante, obtener el mayor rendimiento dado un cierto nivel de riesgo es fundamental para tener un portafolio exitoso en el tiempo.

*El especialista está en el área de Gestión de Activos Pan Latam/Asset Management BBVA Bancomer.