Hoy en día muchos bancos se han enfocado al segmento de nómina, porque es fácil de ofrecer y colocar, además de que tiene un riesgo menor para la institución financiera. Es público cautivo, que ya tiene una cuenta en esa institución y que además recibe su sueldo depositado ahí. El cobro suele ser automático por lo cual también es relativamente fácil de administrar.

Por eso lo ofrecen por todas partes: en la banca en línea mediante molestos pop ups (diciendo que uno tiene un crédito preautorizado, muchas veces sin informar lo más importante que es la tasa de interés). También mediante cajero automático o en la ventanilla de sucursal, cuando uno acude a la sucursal a depositar algún cheque. Lo más molesto: a través de un sinnúmero de llamadas telefónicas que bien podrían considerarse acosadoras.

Muchas personas lo contratan por la facilidad o por el hostigamiento, no tanto por necesidad. Casi como si fuera dinero gratis, pero es adquirir un compromiso importante.

Como mencioné pocas personas se dan cuenta de las condiciones financieras: la tasa de interés, la posibilidad de hacer pagos anticipados a capital, las comisiones o incluso la mensualidad que van a pagar.

Me han llegado casos de personas que no se pusieron a pensar en esto, sacaron el crédito por la cantidad total que el banco les ofreció, se lo gastaron y un mes después se dieron cuenta que la mensualidad rebasaba su capacidad de pago. Ya no les alcanza para sus necesidades básicas y peor aún: para hacer los pagos mínimos de su tarjeta de crédito.

Es como todo: si uno tiene necesidad de un préstamo a corto plazo, el crédito de nómina puede ser una opción, pero siempre por lo menos uno debe saber qué es lo que está contratando. Además suponiendo que uno no tenga urgencia del dinero es mucho mejor comparar porque en México hay muchas otras alternativas que pueden ser más convenientes.

Recordemos que una de las características de un crédito de nómina es que el pago es automático cada vez que nos deposita nuestro patrón. Por lo cual, el efecto es que el día del depósito, tenemos menos dinero, porque el banco ya se descontó su parte. Eso lo autorizamos nosotros al contratarlo y nos reduce flexibilidad financiera.

¿Para quién trabajas?

Muchos autores de Finanzas Personales consideran que tener deudas es el equivalente a trabajar para alguien más. Hay varias razones para ello:

1 Los créditos no son dinero gratis: conllevan intereses y comisiones que suelen ser muy altos. Estamos pagando por tener acceso a esos recursos.

2 Aún si el costo fuera cero (por ejemplo préstamos a meses sin intereses) constituyen un compromiso que afecta nuestro flujo de efectivo, de tal manera que una parte de lo que ganamos no es para nosotros, sino para pagarle la mensualidad a quien nos prestó el dinero. Es una forma de trabajar entonces para ellos.

Hay personas que deben todo: la casa, el coche, tienen deudas con tarjetas de crédito y que a veces sacan un crédito de nómina para otras cosas. Por ejemplo: a lo mejor se cruzó la fecha de las inscripciones de los hijos a la escuela y necesitan pagarlas. Gran parte de lo que ganan entonces es para pagar a sus acreedores. No trabajan para ellos sino para alguien más.

El crédito es una herramienta que puede ayudarnos mucho, pero también puede perjudicarnos si no la sabemos manejar correctamente. Así como una sierra eléctrica: puede ayudarnos mucho pero también podríamos rebanarnos el dedo si no la utilizamos con cuidado.

Por eso hay que usarlo con inteligencia. El crédito de nómina suele ser muy caro, a veces casi tanto como una tarjeta de crédito. Por eso, a menos de que uno tenga una necesidad puntual, suele no ser la mejor opción.

Lo que no tiene sentido es tomar un crédito de nómina sin conocer las condiciones financieras, sin necesitarlo, sólo porque el banco nos lo ofreció de manera insistente.

Suele ser muy caro, compromete nuestro flujo de efectivo y además si perdemos nuestro trabajo mantendremos esa deuda, lo cual puede ser todavía mucho peor.

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