El riesgo de una decisión errónea es preferible al terror de la indecisión . Maimónides

Existe una distorsión en los procesos de decisión que en Economía Conductual se conoce como efecto de disyunción. De acuerdo con el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, la disyunción es la separación de dos realidades, cada una de las cuales está referida intrínsecamente a la otra .

Este fenómeno se presenta frecuentemente en las decisiones que tomamos las personas y es muy evidente en determinaciones de índole financiera.

Se refiere a que las personas en casos de incertidumbre tendemos a postergar decisiones cuando no conocemos el resultado de una acción previa que consideramos vinculada, aun cuando en los hechos el resultado de ésta no cambiaría el sentido de nuestra determinación.

Les pongo un ejemplo útil para entender esta distorsión. Se le propone a una persona una apuesta jugando en un volado: si la moneda cae en águila recibirá 200 pesos, si cae en sol perderá 100 pesos. Después del primer volado, se le propone volver a jugar: en la mayoría de los casos, sin importar si perdió o ganó el primer volado, la persona aceptará jugar nuevamente. Pero imagine ahora que después del primer volado no le muestran la moneda y le proponen jugar un nuevo volado, cuyo resultado se sumará al anterior. En este segundo caso, la mayoría de las personas no será capaz de tomar una decisión.

Este sesgo, descrito por Amos Tversky (psicólogo cognitivo y matemático), explica la conducta en casos de incertidumbre en el entorno de las finanzas, tanto en sucesos personales como en institucionales.

De esta manera, es frecuente que una persona que considera realizar una inversión patrimonial o una compra de relevancia, pero cuyas condiciones no se ven impactadas directamente por la relación entre el peso y el dólar, postergue esa decisión en periodos de elevada volatilidad del tipo de cambio. Para tomar su decisión, espera hasta que percibe que tiene claridad sobre cuál es la paridad una vez que las condiciones económicas o financieras se estabilizan.

En la mayoría de estos casos, el nivel final del tipo de cambio no sería un factor determinante en la decisión de inversión o compra, pero es la incertidumbre la que hace que se presente el efecto de disyunción.

¿Cómo podemos enfrentar este efecto?

Si percibe que ante una decisión financiera de relevancia (o cualquier otra determinación relevante), se encuentra indeciso y lo atribuye a que no tiene certeza sobre un tema concreto, puede identificar si está siendo afectado por este sesgo mediante un ejercicio simple.

Primero, analice si existe una auténtica vinculación entre la situación A y la decisión. Es muy probable que lo que exista sea una vinculación sólo en su percepción y no una correlación real.

Segundo, pregúntese qué decisión tomaría en caso de que la situación se resolviera en todas las alternativas posibles. Siguiendo el ejemplo anterior del volado, pregúntese si su resolución cambiaría si la situación A se resolvió de la forma X o de la Y. Es muy probable que encuentre que, con algunos matices, la esencia de su determinación no cambiaría en absoluto.

Tercero, pregúntese si existen condiciones que permitan vaticinar cuándo terminará el periodo de incertidumbre y analice esa posibilidad contra las implicaciones de permanecer sin tomar una decisión. Sobre todo en temas financieros es probable que encuentre que el costo presente y futuro de no tomar ciertas decisiones es muy alto, frente a un entorno del que no se tiene ninguna certeza de que se aclare en el futuro.

Después de todo, tan sólo piense cuánto tiempo llevan los analistas esperando a que se resuelva el tema de Grecia.

*El autor es politólogo, mercadólogo y especialista en Economía Conductual. Es Director General de Mexicana de Becas, Fondo de Ahorro Educativo.

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