Si bien la inflación anual del país continuó con una tendencia de desaceleración en febrero del 2018, el precio de la gasolina Magna trazó una pendiente distinta, registrando crecimientos arriba  del nivel nacional en la mayoría de las ciudades.

Para el mes de referencia, el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) aumentó 5.34% a tasa anual, que significó la menor variación en el último año y siguió con pérdida de ritmo, la cual comenzó en enero pasado. La gasolina de bajo octanaje presentó una inflación anual de 8.56%, frente a 3.76% previo.

Este nivel del combustible fue superior en 39 de 46 ciudades consideradas. Los mayores incrementos se reportaron en Fresnillo, Zacatecas (12.45%); Ciudad Jiménez, Chihuahua (11.64%); San Luis Potosí, San Luis Potosí (11.34%); Jacona, Michoacán (11.13%), y Monclova, Coahuila (11.06 por ciento).

Los menores ascensos en la cotización de gasolina Magna se observaron en Mexicali, Baja California (4.35%), y Ciudad Acuña, Coahuila (1.05%); Matamoros, Tamaulipas, fue el único territorio en todo el país con una disminución de 7.43 por ciento.

Al comparar la inflación de la gasolina de enero del 2018, resulta que en las 46 ciudades se exhiben incrementos y en el comparativo con el segundo mes del 2017, sólo reducciones. En importante mencionar que dicho producto mostró alzas nacionales de doble dígito, incluso superior a 15.0% anual, durante todo el año pasado.

Destaca que de 283 objetos de gasto (bienes y servicios) que componen el INPC, el costo de vivienda propia, loncherías, fondas, torterías, taquerías y la gasolina de bajo octanaje ostentan los mayores ponderadores, con una participación de 14.15, 3.88 y 3.79 puntos, de 100 posibles, respectivamente.

Lo anterior significa que si el precio de esos cuatro objetos de gasto sube, particularmente el de vivienda, se traducirá en un fuerte impacto inflacionario; por tanto, las finanzas familiares se tendrán que ajustar para cubrir las necesidades básicas, empezando por la canasta alimentaria.

Kristobal Meléndez Aguilar, analista del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP), externó que las variaciones en los precios del petróleo y de distribución siguen afectando los energéticos, principalmente en las ciudades que requieren el consumo de estos insumos en una mayor medida.

Indicó que el costo de la gasolina en las urbes depende de la distancia que existe entre el punto de distribución y el de venta, por tanto, “las regiones más lejanas son las más afectadas”.

Meléndez Aguilar comentó que en los territorios de la frontera norte existe la posibilidad de cargar gasolina en Estados Unidos, y derivado de la baja demanda interna, los precios tienen que ser más competitivos, por ende, la inflación que se refleja es menor.

Raymundo Tenorio Aguilar, especialista del Tecnológico de Monterrey, atribuyó los aumentos en los precios de la gasolina de bajo octanaje a la falta de elasticidad en la competencia de distribución, que recae en la cuestión logística, así como en la volatilidad del tipo de cambio y los costos del petróleo.

Además, detalló que 82% de la gasolina consumida a nivel nacional entra por Tamaulipas y Veracruz para después ser distribuida vía terrestre o a través de gasoductos hacia otras partes del país.

El encarecimiento de los combustibles está vinculado con el proceso de liberación de las gasolinas y con el hecho de que está saliendo más caro importarlas, mencionó José Luis de la Cruz Gallegos, director del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico.

“En Matamoros sucede lo contrario porque es una ciudad muy vinculada a la parte energética y donde, además, la importación que se realiza viene de Estados Unidos y eso permite una distribución más rápida”, puntualizó.

Caro apetito

La inflación anual de los servicios de loncherías, fondas, torterías y taquerías fue de 5.52% en febrero, contra 5.45% en enero. Por ciudad, los crecimientos más elevados en los precios se mostraron en Tepatitlán, Jalisco (16.35%); Querétaro, Querétaro (12.73%); San Andrés Tuxtla, Veracruz (11.81%); Toluca, Estado de México (9.82%), y Tijuana, Baja California (9.23 por ciento).

Los anteriores, indicaron los especialistas, son territorios muy poblados y pertenecientes o cercanos a la zona centro, los cuales tienen un alto nivel de consumo de energéticos como gas LP; al requerir las loncherías y fondas de este insumo, cuyo valor se eleva frecuentemente, sus productos finales tienden a aumentar de precio.

Tenorio Aguilar agregó que “la cadena de distribución, de intermediación hacia restaurantes y loncherías, es muy ineficiente, ya que los insumos tienen que pasar por muchos mediadores para poder llegar a su destino y eso es lo que provoca en gran medida el incremento de sus precios”.

Control

En el segundo mes del 2018, Jacona obtuvo el alza anual más alta en el costo de uso de vivienda propia, con 6.38 %; sólo Tijuana registró una caída anual, de 0.14 por ciento.

Este objeto de gasto, con el mayor peso en el INPC, ostentó una variación de 2.33%, la menor en los últimos siete meses; esta tasa únicamente fue superada por 13 ciudades.

El analista del CIEP expuso que el modelo de vivienda ha tenido un cambio importante en los últimos años, puesto que se ha tratado de rescatar inmuebles abandonados y de promover las casas de clase media, lo que ha afectado a algunos productores.