Las primeras acciones del gobierno que encabeza Andrés Manuel López Obrador ya se reflejaron en el comportamiento de las economías regionales: el Bajío, que no está contemplado en los grandes proyectos federales, presentó su primera caída desde el 2009, año de la crisis económica y financiera, mientras la frontera norte, ya con su programa de incentivos fiscales, fue la más dinámica del país.

Además, el sur-sureste, la principal apuesta de la nueva administración, disminuyó en su actividad económica, por falta, según especialistas, de planes a corto plazo.

De acuerdo con cifras desestacionalizadas del Indicador Trimestral de la Actividad Económica Estatal (ITAEE), del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, en el primer trimestre del año, la economía del Bajío, que se integra por Guanajuato, Aguascalientes, Querétaro y San Luis Potosí, cayó 0.4% a tasa anual, el primer descenso desde el cuarto trimestre del 2009 (0.1%); destaca que el territorio queretano fue el único con crecimiento (1.5 por ciento).

Para Héctor Magaña Rodríguez, coordinador del Centro de Investigación en Economía y Negocios (CIEN) del Tecnológico de Monterrey, “lo que se está viendo es que la actual política de desarrollo económico no contempla a todas las entidades, por ende, las que están siendo favorecidas muestran un mayor crecimiento. El darle prioridad a determinadas regiones está originando una mayor brecha económica”.

Refirió que se debió optar por un plan de desarrollo económico que contemplara a todas las entidades para así asegurar su crecimiento y sobre todo, ayudarles para que el clima de desaceleración económica nacional y mundial no las afectara.

Explicó que de no haber aplicado esta estrategia de estímulos fiscales (zona libre) en la región norte, “ésta hubiera mostrado un comportamiento similar a las demás regiones, cuyo dinamismo bajó”.

“Otro factor que se suma, es la política de austeridad, la cual ha paralizado a diversos sectores económicos y ha hecho que el país se vuelva más débil ante el clima económico mundial, donde se está registrando una desaceleración”, dijo.

“La caída en el Bajío se debe a que no apostaron por las entidades para proyectos de desarrollo económico, pero también a un menor dinamismo de las exportaciones automotrices. Por otro lado, en el norte del país se observó un mejor desempeño ya que, aun cuando es una zona de gran industrialización, las manufacturas no se encuentran altamente concentradas en la parte automotriz como ocurre en el Bajío, por lo que su desempeño se vio beneficiado por otras empresas manufactureras como la industria alimentaria, metalmecánica y fabricación de maquinaria y equipo”, recalcó el coordinador del CIEN.

Humberto Banda Ortiz, académico de la Universidad Autónoma de Querétaro, coincidió en que el resultado que presentó el Bajío se debe a una política pública de desarrollo económico focalizada, “donde no se busca el desarrollo integral y solamente se le pone atención a determinadas entidades”.

En ese sentido, destacó que en el Plan Nacional de Desarrollo 2019-2024 sólo hay tres grandes proyectos regionales: Tren Maya, Corredor Transístmico y Zona Libre de la Frontera Norte.

“El Bajío se encuentra en esta situación porque no ha sido prioridad para el gobierno federal, por ejemplo, para el norte del país está el programa de incentivos fiscales, lo que causa que las empresas prefieran invertir en esa región, mientras que para el sur-sureste se están desarrollando construcciones”, comentó.

Enunció que la serie de decisiones económicas a nivel nacional también ha provocado que las inversiones se alejen, ya que los empresarios se tardan más en analizar qué tan viable es invertir en México.

“Un día la autoridad federal afirma que se desarrollará infraestructura, pero al otro da a conocer que están en revisión los proyectos o que mejor los cancela. Tenemos lo de las consultas a mano alzada con el Metrobús en Durango o la cancelación de las Zonas Económicas Especiales, hay que reflexionar sobre qué mensajes se dan”, sostuvo.

Banda Ortiz recalcó que el inicio del 2019 fue “muy complicado para el Bajío” debido a varias situaciones, como el desabasto de gasolina, la toma de vías férreas por parte del magisterio en Michoacán, así como la cuestión de inseguridad, “la cual aún persiste”.

Sobre el comportamiento positivo que mostró Querétaro, expresó que éste se dio porque su plan de desarrollo económico contempló la llegada de inversiones. “En el 2018 Querétaro fortaleció sus actividades manufactureras e industrias, como la rama aeroespacial. Lo que estamos viendo es que el año pasado se atrajeron muchas inversiones y por lo mismo en este 2019 se están viendo resultados. Sin embargo, esto no garantiza que en el 2020 el camino sea igual, ya que este año no han llegado tantos capitales”.

José Gil Gordillo Mendoza, secretario de Comisiones del Colegio de Economistas de Aguascalientes, afirmó que la parálisis en varios sectores como la construcción, sumado a la política de austeridad, son los factores que han provocado este comportamiento para el Bajío.

Acotó que lo que afecta de manera más profunda a los diversos sectores económicos, como el de la construcción, es la tardanza con la que están llegando los recursos federales, por ende, no se pueden desarrollar obras públicas como caminos, carreteras o escuelas.

Favorecidos

La actividad económica de la frontera norte aumentó 1.8% anual en el primer trimestre del año, que si fue menor al trimestre previo, alcanzó para ser la región más dinámica del país, recordando que a nivel nacional hay una tendencia de desaceleración.

Domingo Ramos, presidente del Colegio Estatal de Economistas de Baja California, aseveró que la frontera norte presentó mejor dinamismo económico por una serie de políticas económicas locales, así como la apuesta federal, la cual le ha favorecido más que a otras regiones.

“Los gobiernos municipales y estatales han apostado por el crecimiento económico de la región por medio de la diversificación, para ello han trabajado en el desarrollo de infraestructura: construcción de carreteras y puentes”, subrayó.

“Sin duda el programa de estímulos fiscales implementado por el gobierno federal también ha ayudado en este dinamismo. Las autoridades norteñas han estado trabajando de la mano con el gobierno federal, esto significa que por lo mismo hay un crecimiento económico. Si hay comunicación entre los tres órdenes de gobierno hay más oportunidades de crecer”, insistió.

“El sector industrial es muy importante ya que registra inversiones nuevas y ampliaciones, el sector de dispositivos y turismo médico también ha tenido un fuerte impulso, los servicios, turismo y comercio siguen presentando una demanda importante que genera transacciones económicas en todos los niveles. La frontera por su dinamismo de más de 50 millones de cruces anuales es una muestra de la gran conectividad regional entre la llamada megarregión California-Baja California”, abundó.

Sin efecto

En los primeros tres meses del año el sur-sureste registró una disminución de 0.7% anual, el primer descenso en los últimos cinco trimestres; las excepciones fueron Yucatán, Veracruz, Quintana Roo y Guerrero, es decir, las contracciones en Chiapas, Oaxaca, Guerrero, Tabasco y Campeche mermaron a la región.

Jorge Antonio Acosta Cázares, académico de la Universidad Veracruzana, indicó que estos resultados se deben a la falta de proyectos a corto plazo que detonen las economías locales.

“En estricto sentido, el gobierno federal y las autoridades locales no buscaron proyectos de reactivación económica de corto plazo. El sur-sureste ha estado en una parálisis económica permanente porque en años anteriores no se buscaron inversiones ni desarrollo de infraestructura, con la desaceleración económica nacional los estados más rezagados sufren más”, expuso.

Para José Luis de la Cruz Gallegos, director del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico, el comportamiento que está registrando Yucatán se debe a que está apostando por la diversificación económica, para lograrlo se ha convertido en un nicho ideal para las inversiones.

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