Tijuana, BC. A dos meses del derrumbe ocurrido en la carretera Escénica Tijuana-Ensenada, el sector productivo del puerto ya resiente bajas cercanas a 20% en la ocupación hotelera y pérdidas diarias por 750,000 pesos en traslados de mercancías.

Sí está afectando a la economía local, tenemos un intercambio económico con los municipios, principalmente con Tijuana, Rosarito y Tecate, y obviamente que la caída de esta parte de la carretera nos provoca un desvío por la carretera libre , comenta Wenceslao Martínez Santos, presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) de Ensenada y titular del Consejo Técnico de los CCE en Baja California.

Comenta que el turismo y los residentes del estado en general están acostumbrados a transitar por la Escénica y no les parece seguro movilizarse por la carretera libre, toda vez que se trata de una vialidad que data de hace más de 65 años y que no tiene las condiciones de seguridad, por lo estrecho de los carriles.

La carretera libre apenas tiene un carril para ambos sentidos y en la parte denominada Cuesta del Tigre se torna peligrosa por tener curvas cerradas.

Pedimos al Gobernador una exigencia mayor con las autoridades de la SCT (Secretaría de Comunicaciones y Transportes) y Capufe (Caminos y Puentes Federales), para que se restablezca lo más pronto posible la comunicación en la Escénica; por ese tramo de 300 metros estamos perdiendo prácticamente el uso de 60 kilómetros , advierte.

Una de las consecuencias que ya resienten las empresas en Ensenada, indica, es el costo en los traslados de mercancías, ya que por cada unidad se tiene un gasto extra de 1,500 pesos; en el municipio se mueven 500 camiones a diario, por lo que las pérdidas ascienden a 750,000 pesos.

En tanto, el turismo también ha sufrido una baja en la afluencia, pues de acuerdo con cifras del CCE, la ocupación hotelera está entre 15 y 20% por debajo de los niveles normales para estas fechas.

Se nos hace increíble que no se le dé la atención que merece a ese tramo de 300 metros, vemos lentitud. Por ejemplo, la delegada de Capufe no ha acudido a las reuniones que hemos tenido, ha mandado funcionarios de segundo y tercer nivel en su representación. Nos preocupa muchísimo esa incertidumbre y la cerrazón, principalmente, de la comunicación que para nosotros es muy importante , destaca.

Hasta ahora no está definido el proyecto, dijeron que lo iban a definir entre tres a cuatro meses, a nosotros se nos hace una barbaridad ese tiempo, probablemente estaría terminada la construcción a finales del año .

PREOCUPA TEMPORADA ALTA

Wenceslao Martínez espera que el gobernador Francisco Vega de Lamadrid tenga una petición más enérgica hacia las autoridades federales, para que se solucione el problema de la autopista, pues destaca que a partir de febrero es cuando comienzan las actividades fuertes para el puerto de Ensenada.

Tenemos eventos muy importantes, como el Carnaval (finales de febrero), las carreras ciclistas, las Fiestas de la Vendimia; a partir de este mes es cuando empiezan las actividades que nos llevan turismo local y extranjero , refiere.

Lo importante es que quede claro que no estamos bloqueados, incomunicados, pero queremos que los traslados sean seguros para el turismo .

VINÍCOLAS SON AFECTADOS

En palabras de Juan Ríos Beltrán, de la casa vinícola Barón Balché, la afluencia de visitantes sí se ha visto menor a otras fechas, a pesar de ser temporada baja el inicio de año.

Comenta que el Valle de Guadalupe, principal productor de vino en el país, recibe visitas prácticamente todo el año: Ya no se puede decir que hay temporada alta, todo el año recibimos turismo , pero admite que el cierre parcial de la carretera Escénica sí ha sido inhibidor.

Incluso, establecimientos localizados sobre el tramo Tijuana-Rosarito, en los poblados de Primo Tapia y Puerto Nuevo, también han resentido el problema.

Aquí llegaba gente a comer y descansar antes de irse a Ensenada; ahora hay quienes prefieren ya no ir o de plano se van directo, porque saben que van a tardar una hora más de camino para llegar a Ensenada , comenta Mateo Ramírez, empleado del restaurante Half Way.

scervantes@eleconomista.com.mx