La diversificación de la economía representa un baluarte para el crecimiento de Querétaro, pero también una estrategia con potencial por desarrollar.

El presidente del Colegio Queretano de Economistas (CQE), Arturo Muñoz Villalobos, expuso que el crecimiento productivo del estado se ha focalizado en la industria automotriz, pero también ha avanzado a otras áreas de valor agregado.

Algo importante que se ve reflejado en la economía de Querétaro es ese grado de diversificación, porque no obstante que la propia vocación productiva está focalizada en la producción de manufactura automotriz, también se han venido diversificando hacia otras ramas, se ha escalado hacia ramas de mayor valor agregado , declaró el presidente del CQE.

A ello se suman el despegue de la industria aeronáutica en el estado, que se abre paso como otro sector en crecimiento.

De acuerdo con el especialista, el estado tiene el desafío de consolidar las industrias y los clústeres tanto aeronáutico como de Tecnologías de la Información; así como instar el desarrollo del sector logístico, que también se enlista como un importante eslabón de la economía local.

La biotecnología, vislumbró, se perfila como otra área en crecimiento en el estado y con potencial para sumar a la economía.

El más reciente sector, que creo es lo que están impulsando en este gobierno, es la biotecnología; son actividades productivas que escalan hacia procesos de mayor valor agregado y que se traducen en mejorías para la población, en términos de sus ingresos , refirió el presidente del colegio de economistas.

Paralelo a las actividades e industrias en desarrollo, Muñoz Villalobos propuso que es necesario rediseñar la conformación de la economía para continuar con esa diversificación, principalmente de las apegadas a la vocación productiva estatal.

Actualmente el Producto Interno Bruto (PIB) del estado se comprende mayormente de las actividades terciarias con una aportación de 53% al PIB del 2015, de acuerdo con el Inegi. Le siguen las actividades secundaria, con 45% de contribución y, en menor proporción, la primaria que representó 2% del PIB durante el 2015.

viviana.estrella@eleconomista.mx