El regulador de telecomunicaciones en Estados Unidos estudia las ventajas y complicaciones de asignar una nueva “porción” de bandas radioeléctricas para los servicios de Internet con “Wi-Fi de próxima generación”.

En teoría, estas redes habilitarán una velocidad de navegación de hasta cuatro veces más rápida que las actuales y gestionarán múltiples conexiones de distintos aparatos adentro y fuera afuera de los hogares. En resumen, deberán ser más rápidas y más seguras; más “inteligentes” y gracias a un estándar tecnológico llamado 802.11ax.

La FCC estima que explotar frecuencias que van de los 2.5 a los 5.9 GHz –inmediatamente junto a otro espectro de 6 GHz sin licencia que algunas marcas ya utilizan para esta tecnología–, abriría nuevas posibilidades para que el llamado “Wi-Fi del futuro” pueda ser una realidad como negocio y herramienta de desarrollo en los hogares, los órganos de gobierno, los sitios públicos y las empresas; aunque por ahora no ha tocado el tema de las posibles regulaciones.

El problema para la FCC es que parte de esas señales ya las asignó anteriormente a las armadoras automotrices y ahora debe encontrar la manera de colocar más espectro para ese tipo de Wi-Fi, pero sin complicar los planes de aquellas compañías para el desarrollo de tecnologías para vehículos autónomos, por ejemplo.

En México la industria comenta poco sobre el Wi-Fi de próxima generación, aunque llegará el momento en que ésta formará parte de todos esos sistemas de conectividad inalámbrica que harán posibles adelantos como el Internet de las cosas.

De hecho, en la Constitución Política de la Ciudad de México que esta semana se hizo vigente, se establece como un derecho el acceso gratuito y progresivo de los capitalinos hacia un Internet altamente eficiente en sitios públicos y además ordena al gobierno en turno a la consolidación de esta capital como una “ciudad inteligente” o Smart City, lo que entonces obliga al despliegue de tecnologías que cumplan con esos mandatos.

Las conexiones de los hogares mexicanos deben soportar cada vez un número creciente de dispositivos conectados, como un televisor, una tableta, una computadora y los teléfonos de siempre; es lo que cotidianamente usan los 71.3 millones de internautas activos en este país y de cara al 2020, cuando, según Deloitte, habría 200 millones de aparatos conectados y 3.4 dispositivos por persona ya para el año 2021.

Estos datos son abrumadores para una industria que apura despliegues de proyectos como la Red Compartida y la Red Troncal que tienen como parte de su misión ser habilitadores de insumos para dotar de más Internet a los mexicanos, pero hace falta más para cumplir con los objetivos y mejorar la calidad de la vida de las personas.

Los Wi-Fi del futuro serán un soporte más para las Smart Cities que se cimentarán en el Internet de las cosas y las redes de 5G, y por eso es necesario advertir desde hoy planes de acción, estima FON, una red global de Wi-Fi.

“En el contexto de las Smart Cities, el Wi-Fi de próxima generación es un facilitador natural de conectividad debido a que permite que una amplia gama de dispositivos puedan conectarse y comunicarse e implica además un costo relativamente bajo de implementación. Wi-Fi tiene muchas ventajas sobre otras tecnologías porque ha evolucionado para adaptarse a muchas aplicaciones diferentes. Por ejemplo, se han desarrollado nuevos estándares para operar por debajo de 1 GHz que tienen un rango mayor y son muy adecuados para aplicaciones tales como sensores. Sin embargo, para aprovechar todo el potencial de las Smart Cities y enfrentar la gran demanda de datos que derivará de ellas, se requerirán de redes WiFi robustas y capaces de ofrecer la calidad de conexión necesaria para una amplia gama de aplicaciones”, dice la entidad en uno de sus informes para la prensa. 

En el mercado han comenzado a ofertarse tecnologías para ese tipo de Wi-Fi y para hacer más eficiente el que ya existe y en lo que el primero se hace cada vez más tangible para los consumidores.

Furukawa Electric cita varias posibilidades de producto para cada necesidad en particular con las actuales tecnologías, pero también expone que los estándares tradicionales pueden sacrificar hasta la mitad del rendimiento inalámbrico. Furukawa, por ejemplo, ya oferta un equipo apto para “nuevo” Wi-Fi que puede utilizar canales de entre los 2.4 y los 5 GHz.

En Estados Unidos, dice Jorge Bravo, especialista de Mediatelecom Policy & Law, el regulador FCC “está muy interesada en desarrollar nuevas redes y aumentar la velocidad, por lo que buscan que ese espectro de 5.9 GHz sea compartido para Wi-Fi y los hogares tengan velocidades de las llamadas Gigabit más aptas para las redes 5G (…) Pero actualmente ese espectro está asignado a fabricantes de automóviles y entonces la batalla será mayor, porque, por ejemplo, para los vehículos autónomos existen dos desarrollos principales de tecnología, el Wi-Fi y el LTE. La industria está trabajando en redes LTE móviles para conducción autónoma y Wi-Fi ya está disponible. La autoridad deberá adoptar un estándar y también será una discusión en Europa y México”.