Luego de una crisis económica, una contingencia sanitaria (por el virus AH1N1), volatilidad en los precios de los combustibles y el cese de operaciones de varias aerolíneas nacionales, la aviación mexicana refleja en sus cifras el paso de tres años turbulentos.

En el 2010 se transportó un total de 48.7 millones de pasajeros, es decir un incremento de 3.6%, atribuible a que las aerolíneas extranjeras lograron incrementar en 14.8% el número de viajeros internacionales.

El mercado doméstico se encuentra aún debajo de los niveles del 2008, es decir 12% menos de pasajeros, equivalente a casi 5 millones de pasajeros.

Las Aerolíneas de Bajo Costo han mostrado un mayor dinamismo con tasas de crecimiento de hasta 60% anual en tráfico.

Las rutas internacionales, principalmente con destinos a EU, son las que mejor desempeño muestran, principalmente por el efecto Mexicana.

El tráfico internacional que realizan las aerolíneas nacionales cayó 9.7%, afectado por la salida de Mexicana y sus filiales.

Las empresas nacionales no pudieron ampliar su oferta hacia EU, debido a que México estuvo seis meses vetado por la FAA en materia de seguridad aérea.

Así, ninguna empresa mexicana que no tuviera presencia en EU podía ingresar a su territorio y las que ya lo hacían no pudieron solicitar más rutas.

Por ello, las firmas extranjeras capitalizaron la salida de Mexicana incrementando su presencia en el país, pasando de 15.7 a 18.1 millones de pasajeros en el 2010.

Se perdió 34% de las fuentes de trabajo de la industria aérea, en su mayoría de personal altamente calificado.

Los 8,687 empleos directos perdidos representaron alrededor de 3% de los empleos formales creados entre enero del 2009 y el cierre de Mexicana en agosto del 2010 reportados al IMSS.