La transición energética hacia una canasta más diversificada de insumos para la generación de electricidad se vuelve cada vez más urgente ante problemáticas como la contaminación regional, la necesidad de innovación con su consecuente crecimiento económico generador de empleos y sobre todo por la seguridad energética, de cara a la renegociación del esquema de intercambio comercial con el principal socio de México.

Así lo expresaron Gaël Giraud, economista en jefe de la Agencia Francesa de Desarrollo, y Juan Carlos Belausteguigoitia, director del Centro de Energía y Recursos Naturales del Instituto Tecnológico Autónomo de México, al recordar que el pico de producción de petróleo (el máximo posible que puede físicamente extraerse diariamente) no convencional llegará entre el 2020 y el 2040, según las proyecciones de la industria que expuso Giraud.

Además, está el argumento de dependencia energética hacia Estados Unidos, de donde se importa 75% del gas natural que se consume en el país, sin tomar en cuenta el que utiliza Pemex Exploración y Producción para inyectar presión a sus yacimientos. Explicaron que en cualquier modelo económico el riesgo disminuye conforme aumenta la dependencia de activos. El país está a punto de renegociar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, y sin certeza en el esquema de las importaciones, hace más sentido que nunca la promoción de energías distintas a los hidrocarburos.

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