De aprobarse las reformas a los artículos 25, 27 y 28 de la Constitución que fueron turnadas a Comisiones de la Cámara de diputados, México privilegiará desde la Comisión Federal de Electricidad (CFE) la producción de energía hidroeléctrica, energía nuclear, a base de gas y de otros combustibles fósiles por encima de la gran mayoría de las fuentes renovables, reconoció la titular de Energía, Rocío Nahle. 

En la conferencia presidencial, Nahle explicó que la energía que se podrá subir a la red para su despacho no tendrá ninguna prioridad por su costo o por su calidad de no contaminante, sino que por decreto y con el objetivo de mejorar la situación financiera de la empresa del Estado tendrá la siguiente prelación: primero la hidroeléctrica, seguida por la nuclear, y después geotermia, las plantas de gas de la CFE, cualquier térmica con cualquier combustible de la CFE, eólica, solar, la generación mediante gas de privados y finalmente el carbón. 

“La CFE generará como mínimo el 54% y los privados el 46% y con ello se garantizará el abastecimiento continuo de energía eléctrica a toda la población como condición indispensable para garantizar la seguridad nacional y el derecho humano a la vida digna”, dijo. 

Por otro lado, afirmó que el Estado queda a cargo de la transición energética con lo que la CFE se encargará de mantener los márgenes establecidos en los compromisos internacionales (35% de energías limpias al 2024, aunque se incluirá la generación nuclear, la gran hidroeléctrica y los ciclos combinados a gas de alta eficiencia, situación que no ocurre en el resto del mundo ya que las renovables son las energías que no generan CO2 ni externalidades ambientales o sociales (como es el caso de la nuclear y de la hidroeléctrica a gran escala), es decir, solar, eólica y geotérmica.

La responsable de la política energética del país precisó que, con la iniciativa en materia de electricidad, ahora las funciones de la Comisión Reguladora de Energía (CRE) y la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH) pasan a formar parte de la Secretaría de Energía. 

Según Nahle, con esto se garantizará una planeación adecuada en el balance energético y se eliminará el exceso de burocracia. 

Pablo Zárate, analista del sector energético, explicó que sin autonomía no tiene sentido alguno la existencia de reguladores en un sitio que fingirá comportarse como mercado, pero en el que no habrá competencia, puesto que los “árbitros” estarán por ley de parte de uno de los competidores e incluso le rendirán cuentas.  

A decir de Carlos Vallejo, abogado consultor del sector energético y director jurídico de la Asociación de Regulados del Sector Energético (ARSE), la reforma que se plantea también tendrá un aspecto en toda la cadena de valor de los hidrocarburos, con el simple cambio de reglas en los reguladores tanto del upstream como del resto de las actividades relativas al petróleo, ante lo cual, las organizaciones de combustibles pronto podrían comenzar a manifestarse también. 

“Todos hablan de una reforma eléctrica, pero viene disfrazada de reforma al Sector Hidrocarburos y pocos son los que se han dado cuenta de esto”, dijo el analista a El Economista. 

Habrá competencia, prometen

En entrevista radiofónica, Rocío Nahle explicó que sí habrá un mercado competitivo en materia de generación de electricidad, pero únicamente en el 46% de la fracción que le corresponderá a los privados. 

“Veremos una verdadera competencia, con los contratos que mejor convengan a todos en la regulación secundaria”, dijo la titular de Energía, “pero ya no será un desorden como hasta ahora sino que los que intercambien energía o los de autoabasto se interconectarán a través del Cenace, que formará parte de la CFE y vigilará el balance del sistema”. 

Y explicó que la iniciativa de que la CFE se quede con el 54% de la generación eléctrica parte de calcular el potencial de generación de la empresa al utilizar de manera óptima su capacidad de generación, misma que hoy se mantiene subutilizada al no poder despachar electricidad, dado el criterio de despacho económico prevaleciente, que establece que la electricidad más barata se despacha primero.

Giro de 180 grados

Los seis cambios de la iniciativa de reforma eléctrica de la 4T:

1) Modifica el criterio de despacho de energía eléctrica para dar prioridad a las centrales de la CFE, cancela los permisos otorgados a privados y les cierra el mercado de comercialización, por lo que la CFE sería de nuevo, el único suministrador del país.

2) Revierte la separación horizontal y vertical de la CFE, instituida para otorgar mayor transparencia sobre los ingresos de la empresa y promover la competencia en generación.

3) Elimina los Certificados de Energía Limpia (CEL), que es un mecanismo que se instituyó con la reforma del 2013-2014 para incentivar a los grandes productores y suministradores de energía a un uso creciente de fuentes de energía limpia.

4) Desaparece a la Comisión Reguladora de Energía (CRE) y la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH) para devolver la regulación sectorial a la Sener

5) Incorpora el Centro Nacional de Control de Energía (Cenace) a la estructura de la CFE, que recuperaría la administración del Sistema Eléctrico Nacional.

6) Establece la explotación del litio como una actividad exclusiva del Estado mexicano.

karol.garcia@eleconomista.mx