La política energética en que el Estado retoma el control del sector, sin los recursos tecnológicos y económicos para una transición hacia mayor generación eléctrica con fuentes renovables lleva al país a una situación de rezago en todas las industrias y el bienestar de la población, y sólo este año ha frenado la creación de 30,000 empleos e inversiones por 6,500 millones de dólares en nuevos proyectos que no contaron con la certidumbre jurídica para llevarse a cabo.  

Así lo explicaron expertos de la sociedad civil y el ámbito académico durante la presentación de la plataforma Renovables X México, que buscará establecer el diálogo para que todos los involucrados avancen hacia la transición que se lleva a cabo en el mundo para combatir el cambio climático desde el sector energético, que cuenta con mejores posibilidades en el país.  

Isabel Studer, experta en transición energética y fundadora del Instituto para la Sostenibilidad, explicó que el desarrollo dependerá cada vez más de la electrificación en las manufacturas, como la mostró recientemente el plan del ganador de las recientes elecciones en Estados Unidos, Joe Biden, que pretende destinar 2 billones de dólares para impulsar la generación eléctrica renovable en su país.  

“Está fuera de toda lógica el no querer observar hacia dónde se dirige el mundo y cuáles son las necesidades de crecimiento y competitividad, que requieren de una estrategia mucho más agresiva de reducción de emisiones y uso de combustibles fósiles, no sólo por la emergencia climática que se vive y ha evidenciado el Covid-19, sino por la racionalidad económica que representa para un país con los recursos con que cuenta México”, dijo la experta.  

Además, recordó que el país cuenta con uno de los mayores depósitos de litio con un potencial de 243 millones de toneladas repartidas en varios yacimientos, principalmente en Sonora, según el reporte de Mining Technology. Este recurso será el futuro de la electrificación en el mundo por su uso para pilas de almacenamiento de energía y por tanto se podría estar analizando, en lugar de continuar destinando recursos al sector de petróleo y gas, dijo.  

Karla Cedano, académica coordinadora del Centro de Innovación de Energía Solar, explicó que en materia de inclusión la generación renovable fuera de la red permite a las comunidades gestionar su energía mientras que los empleos que se generan incluyen cada vez a más mujeres, con una participación hasta ahora de 35% mientras que en el sector de oil and gas la participación no ha sido mayor de 22% de mujeres en el sector. Los cambios de hábitos de las personas gracias a la pandemia evidenciaron que se requiere energía y conectividad de calidad para incluir a la población más vulnerable en el crecimiento, un aspecto que gobiernos de países en desarrollo deberían tomar en cuenta de manera inmediata.  

Por su parte, Ninel Escobar, coordinadora de cambio climático del World Wildlife Forum México recordó que 4 millones de personas mueren al año por los efectos de la contaminación en el aire, cuatro veces más de los decesos que ha provocado el Covid-19 en el mundo –aunque sólo en un año– por lo que con 25% de las emisiones contaminantes y de gases de efecto invernadero por parte del sector eléctrico, y considerando que el segundo sector con mayores emisiones es el transporte con una tendencia a ser cada vez más limpio mediante electrificación, cada vez se necesitará más energía para el transporte y la vida diaria y es el reto que tenemos todos los países. 

Así que, como ha alertado el Panel Internacional sobre Cambio Climático (IPCC por su sigla en inglés) quedan sólo 12 años para llegar al punto de no retorno en calentamiento global, que a partir de este momento se denominará emergencia climática y no cambio climático.

México está a tiempo de actuar y tiene todo para hacerlo porque su sector eléctrico puede migrar a las renovables abaratando incluso los costos e incluyendo a toda la sociedad”, dijo.  

Finalmente, Ricardo Bracho, director del Laboratorio de Energías Renovables, explicó que se debe hablar de variabilidad, con altos niveles de predictibilidad, y no de intermitencia en la generación renovable y que el gestor del sistema ha demostrado que es posible incorporar cada vez más estas tecnologías, por lo que recursos como el subsidio para los hogares de bajo consumo se puede redirigir hacia la generación distribuida en conexiones fuera de la red, además de que se podría considerar reducir las inversiones en el extracción de petróleo y transformación de sus derivados, que cada vez es menos rentable por los bajos precios internacionales y los altos costos, y se podrían también reactivar las subastas de adquisición de renovables por parte del gobierno, con esquemas locales o por tecnología que le otorguen mayor control sobre las inversiones y los recursos.  

karol.garcia@eleconomista.mx