Líderes de los sectores algodonero y textil nacional urgieron al gobierno federal la inmediata liberación de permisos para sembrar algodón biotecnológico en el campo mexicano, pues está en juego la competitividad de los productores mexicanos frente a los de otras naciones como Estados Unidos, donde dicho cultivo sí es visto como lo que es: “una herramienta que ayuda a hacer más con menos”.

Durante el Seminario El algodón en México: un recuento desde el ambiente, la agricultura, la industria, la economía y la cultura, organizado por Semarnat, el presidente del Comité Nacional Sistema Producto Algodón, Relbo Raúl Treviño Cisneros, lamentó que en 2019 el gobierno mexicano haya prohibido el uso de semillas de algodón genéticamente modificadas, aun cuando su siembra había permitido detonar la producción de la fibra, y a pesar de que esa semilla es más amigable con el medio ambiente porque requiere mucho menos aplicaciones de pesticidas.

En ello coincidió Cristian García de Paz, director ejecutivo de PROCCYT, quien apuntó que los productores mexicanos prácticamente abandonaron el uso de la semilla convencional debido a la insostenibilidad de producir algodón, frente a los ataques de plagas y malezas. Por ello –refirió- adoptaron la biotecnología, y desde 2016 duplicaron la producción de algodón por hectárea.

Al hablar de los beneficios al medio ambiente que genera el uso de semillas genéticamente modificadas, el directivo citó que desde 1997 en que surgió la primera generación de esas semillas, se dejaron de aplicar 667 toneladas de ingrediente activo de insecticidas; se simplificó el control de malezas, y se redujo el uso de combustibles fósiles hasta en 47 litros por hectárea.

Informó que actualmente los productores están en espera de la dictaminación de solicitudes de la tercera generación de semillas con nueva tecnología.

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