Al participar en el Foro Estrategias Energéticas, organizado en el Museo Tecnológico de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), el director general de Petróleos Mexicanos, Juan José Suárez Coppel, habló de los temas pendientes de la actual administración, como la licitación de los campos de Chicontepec y los proyectos de exploración en aguas profundas.

Al término de su participación, expresó que aún no se determina en cuántos bloques se va a licitar Chicontepec, aunque adelantó que se prevé sea entre cinco y seis, por lo que quizá habrá otra ronda.

Sobre la posibilidad de que se haga por adjudicación directa con los laboratorios que ya están trabajando, expuso en entrevista con los medios que una de las opciones es pasarlos a contrato de desempeño después de que se licite, de manera que tengamos una idea de los precios de licitación y podamos negociar en función de esos precios .

Respecto a los proyectos de aguas profundas, consideró que será una decisión que tendrá que tomarse en el siguiente gobierno porque, alcanza el gobierno para arrancar, pero no para asignar .

Tenemos muchos prospectos, pero sería en función, primero de arreglar los contratos. Hay funciones que hacen muy difícil su aplicación en aguas profundas, pero eso le correspondería a la siguiente administración, por el tiempo que requeriría su aprobación.

POTENCIAL DE PRODUCCIÓN

Suárez Coppel señaló que México puede y debe producir tres millones de barriles diarios en cinco años, sin desarrollos no convencionales, pues cuenta con el potencial para hacerlo.

El funcionario aseguró sin embargo que el verdadero reto de la paraestatal es subir dicha producción a 3.5 o cuatro millones de barriles.

Para ello, expuso, Pemex puede recurrir a diversas alternativas de reforma que le representarían un avance en su industria, como podría ser que opere igual que el Banco de México (Banxico), con autonomía.

Sin embargo, dijo, ello requeriría cambio de gobierno corporativo, saneamiento financiero, e independencia presupuestal, y los bonos ciudadanos en ese modelo, que serían otra vez una opción.

Esto, expuso, porque ahora gran parte de la aportación de Pemex sería a partir de dividendos, con un bono ciudadano que pagará un porcentaje de los dividendos de la empresa sin dar derechos corporativos y sería un papel que tendría un rendimiento muy importante muy interesante y seguridad financiera.

Lo anterior, subrayó, llevaría a Pemex a dejar de ser una paraestatal, con todas las restricciones de la paraestatalidad.

Suárez Coppel planteó que es necesario repensar cómo operan las empresas paraestatales para hacerlas empresas más independientes.

De esta manera, aseguró que el paso de Petróleos Mexicanos a órgano autónomo y no paraestatal sería un cambio cuántico para operarlo como empresa, con la posibilidad de competir a nivel internacional.

klm