México se ubica en el cuarto lugar en términos de seguridad energética entre los 25 países enlistados en la cuarta edición del Índice Internacional de Seguridad Energética, del US Chamber’s Global Energy Institute, con lo que mejoró dos sitios en comparación con el último reporte realizado en el 2015 por la entrada en vigor de los gasoductos de importación y la creciente diversificación de sus fuentes de generación eléctrica.

Sin embargo, desde la creación del índice en 1980 y hasta 1992, el país ocupaba el primer puesto en este ranking. A partir de entonces, ha ido descendiendo de la segunda a la tercera posición hasta ubicarse en el sexto sitio en el 2015. Según el reporte, la caída en la producción petrolera, las crecientes importaciones y exposiciones a la volatilidad internacional en los precios de combustibles y gas natural y la disparidad entre el crecimiento de la demanda y la instalación de capacidad de generación eléctrica y medidas para mitigar riesgos ambientales son los factores principales que han llevado al país a caer en esta tabla.

El índice, con cifras hasta el 2016, utiliza 29 métricas para calcular la seguridad energética que tienen 25 países desde 1980. A partir de estos parámetros suma factores de riesgo agrupados en ocho categorías como la disponibilidad e importación de combustibles, el gasto que se realiza en energía, la exposición a la volatilidad internacional en los precios, la intensidad en el uso de energía y variables relacionadas con la electricidad, el transporte y la protección al medio ambiente. El riesgo con el cual se calificó al país en la última publicación (2018 con cifras del 2016) para México fue de 778 puntos y, si bien éste siempre ha estado por debajo de la media de los países de la OCDE, la diferencia entre éstos y México se ha reducido de 29% en 1980 a sólo 7% en el último reporte.

El rubro que peores resultados sumó al índice anterior, con 22 puntos más para México, fue la exposición a la volatilidad de los precios internacionales de los combustibles, derivado de los aumentos en las importaciones de gas natural y gasolinas. El incremento de la demanda de electricidad de manera no proporcional al aumento en la capacidad de generación y medidas para proteger al medio ambiente sumaron respectivamente 22 y 11 puntos adicionales al índice anterior en el riesgo de seguridad energética del país.

La presidenta y CEO del Global Energy Institute, Karen Harbert, aseguró que con EU, Canadá y México entre los primeros siete lugares del índice, la región nunca había sido tan fuerte y atribuyó buena parte de estos resultados al incremento de la actividad en los shales de EU.

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