El crecimiento sano que presentaba la manufactura automotriz en México se acabó y el crecimiento en generación de empleos desaparecerá en el 2020, anticipó Guido Vildozo, socio director de Vehículos Ligeros en América de la consultoría internacional IHS Markit, quien recomendó a los industriales buscar apoyo del gobierno federal para impulsar el mercado interno, pues el ensamble enfrentará contracción por factores externos.

Durante su ponencia en el Foro Automotor AMDA 2019, el especialista en materia automotriz explicó que como parte del entorno internacional y el bajo crecimiento económico en Estados Unidos, “visualizamos que el próximo año se tendrá una contracción (de producción automotriz), lo que es una oportunidad para que haya estrategias de impulso al mercado interno por parte del gobierno, ya que no será posible alcanzar la meta previa de ensamblar 5 millones de automóviles en el 2020”.

Ante empresarios que producen, comercializan y distribuyen automóviles, piezas y componentes de carros, el directivo de la firma de consultoría en Estados Unidos estimó que la producción de vehículos ligeros se estancará en 3.7 y 3.8 millones de unidades por año. Y será hasta el 2024 o 2026 cuando comience un repunte en la manufactura mexicana.

La caída en la producción de autos ligeros obedece a dos factores: la venta de carros en Estados Unidos se reducirá casi 3% de 17.1 millones de unidades a unos 16.6 millones, que significarían unas 400,000 unidades menos, considerando que 25% de éstos proviene de México (100,000 autos); además de la estrategia de algunas armadoras que han decido regresar el ensamble de algunos modelos a territorio estadounidense bajo la presión de sindicatos como el de General Motors.

“El sindicato (de GM) quiere menos producción en México. General Motors produce 61% de su producto en Estados Unidos, que al compararlo con el de Ford es menor, pues éste fabrica 80%”, indicó Guido Vildozo.

Grandes inversiones, no más.

En entrevista se le cuestionó al especialista si se frenarán los capitales en la industria automotriz mexicana que recién vivió un boom de inversiones. “Los grandes anuncios de inversión se detuvieron, aunque existen capitales que tienen que llegar a Guanajuato por la planta de Toyota, que ya estaba anticipada, así como inversión de proveeduría”, aseguró.

El directivo de IHS Markit consideró que “desde el punto gubernamental (en México) no se ha prestado atención en el mercado interno y como la demanda del mercado externo está cambiando (de adquirir cada vez más SUV en lugar de sedanes), y como México está enfocado a la producción justamente de sedanes, la menor demanda impactará en la producción, básicamente”.

Dicha baja de producción afectará la generación de empleo y, aunque aún no se cuantifican las posibles consecuencias, Vildozo citó: “Guanajuato tenía 20,000 empleos previo al auge de inversiones automotrices de la última década y al cierre del 2018 se reportaron 72,000 fuentes laborales ligadas a la industria automotriz”.

Es por ello que consideró que los apoyos del gobierno federal deberán estar centrados en el consumidor, con créditos más baratos que ofrezcan tasas de interés de entre 9 y 11% y no de 15% como los que actualmente pagan, así como políticas fiscales que eliminen impuestos en la compra de unidades nuevas como el Impuesto sobre los Autos Nuevos (ISAN).

A decir del analista, la definición de una política de diversificar exportaciones no sería la más adecuada porque tendría impacto en un periodo de tres años adelante y la urgencia para una reactivación del mercado es inmediata en el 2020.

En cambio, “el mercado interno sí se puede estimular de manera directa con financiamiento subsidiado o intereses más bajos o reducir los impuestos, temas que sean atractivos para el consumidor y permitan mayores ventas en el mercado local”, recomendó.

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