La industria de lubricantes y aceites para cuidado de los motores automotrices en México tiene un valor total de más de 1,200 millones de dólares, luego de que el año pasado las ventas de la producción nacional superaron los 14,732 millones de pesos (781 millones de dólares) mientras que en el 2016 se erogaron más de 460 millones de dólares por importaciones, con lo que gracias al posicionamiento de marcas de gasolina distintas a Petróleos Mexicanos (Pemex) y al incremento del parque vehicular, presenta una oportunidad para la fabricación nacional de estos productos, como lo demostró la recientemente anunciada transacción en que Repsol pretende adquirir 40% de la mexicana Bardahl, para la manufactura en la planta de Toluca, Estado de México.

De acuerdo con datos de la Encuesta Mensual de la Industria Manufacturera del Inegi, la elaboración de estos productos en el país ya sea con bases sintéticas, petroquímicas o de otros minerales, mantiene una trayectoria a la baja, ya que en el 2007 se producían 468 millones de litros de lubricantes automotrices, para motor diesel, aditivos para aceite lubricante y aditivos para gasolina, y al cierre del 2017 este volumen se redujo a 426 millones de litros, una caída de 9% en una década. De un año a otro, la reducción en la producción nacional fue de 5.9%, aunque se debe tomar en cuenta que su elaboración ha tenido incrementos importantes desde su peor año, el 2012, en que se redujo a 412 millones de litros (casi 15 millones de litros menos que el año pasado), y que durante el 2016 alcanzó su mejor año desde el 2010, con una producción de 454 millones de litros de estos productos.

En tanto, según el último Anuario Estadístico de la Asociación Nacional de la Industria Química disponible, la balanza entre importaciones y exportaciones se mantuvo negativa por 403 millones de dólares en el 2016, aunque ha mostrado mejorías en los últimos años, luego de que en el 2013 alcanzó los 474 millones de dólares.

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