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La limpieza no llega a los puertos
La situación del puerto de Manzanillo, en donde el crimen ha alcanzado a personajes políticos como Silverio Cavazos, puede explicarse por la falta de estrategias que ha facilitado la tarea de los narcos en la zona.

La falta del uso de la infraestructura, procedimientos y tecnología como una política pública para vigilar los puentes aduanales ya sea terrestres, aéreos o marítimos, es lo que ha facilitado al crimen organizado y cárteles de la droga explotar esas zonas e introducir de forma ilegal piratería, precursores químicos y humanos, más que la corrupción o las amenazas .
Alberto Islas, especialista en Análisis de Riesgos de la empresa Risk Evaluation, aseguró a El Economista que esto es lo que podría explicar muchos de los delitos relacionados a las aduanas y puertos, como el reciente asesinato del exgobernador de Colima, Silverio Cavazos; la desaparición del administrador de la aduana Marítima de Veracruz, Francisco Serrano Aramoni, y el no procesamiento de unos 1,500 agentes aduanales el año pasado que sólo fueron cesados de sus cargos.
El especialista planteó el caso de Manzanillo, donde llegan regularmente cargamentos de efedra, una planta que se produce en China, India y Paquistán con la que se elabora la efedrina y pseudoefedrina, vital en la fabricación de anfetamina o mentanfetamina, droga de boga en consumidores estadounidenses.
Aparte de Manzanillo, estos productos químicos llegan a los puertos Lázaro Cárdenas o Veracruz, donde ha sido constatada la presencia de los cárteles de Colima, Beltrán Leyva, La Familia Michoacana, El Golfo, Ciudad Juárez, Tijuana y el Pacífico. Si les están cerrando el tráfico de cocaína y marihuana, se van a otros mercados como el de precursores, piratería o tráfico de personas para mantener sus ingresos.
Para Alberto Islas, todos estos hechos tienen relación con los agentes aduanales ejecutados decapitados y tirados en la periferia del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México en los últimos dos años; el vínculo son las aduanas, donde no se ha hecho una operación de limpieza a pesar de cuatro años de guerra contra el narco.
En ese sentido, explicó que México es el único país que insiste en mantener la figura de Agente Aduanal cuando en otras naciones, para cuidar la soberanía de ingreso y egreso de personas, materias, mercancías y productos intervienen diversas corporaciones; esto ocurre no sólo en Estados Unidos, sino en países sudamericanos y asiáticos.
Las aduanas, dijo, son tan porosas en las costas mexicanas o puertos destinados a la carga y descarga -como Lázaro Cárdenas (Michoacán), Manzanillo (Colima), Veracruz, entre otros-, que el tráfico se vuelve muy fácil porque no existe personal suficiente para revisar todos los contenedores, vehículos o personas, lo hacen al azar o de manera aleatoria .
Destacó la situación de la frontera con Guatemala donde en la Aduana Frontera Subteniente López trabajan sólo cinco personas. Todos estos elementos en los puertos pueden explicar la situación imperante, dijo.
Al no existir una política pública aduanal al respecto, tenemos que esperar que la tecnología no intrusiva sea donada por EU, cuando pudo haber sido adquirida hace años a través del Plan Nacional de Desarrollo en su renglón de Seguridad Nacional.
rtorres@eleconomista.com.mx