Bajo la dirigencia de Carlos Romero Deschamps, el Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM) pasó de ser una herramienta de defensa laboral a ser un brazo político de un partido donde los sindicalizados han sido víctimas de extorsión, violaciones y abusos sexuales, malas condiciones laborales e incluso desapariciones, denunció Óscar Solórzano.

En entrevista, el vocero nacional y fundador del sindicato Petromex, que dice tener a 25,000 trabajadores preafiliados y está en espera de recibir la toma de nota de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social que lo reconozca como sindicato, planteó que es imposible sanear al STPRM, por lo que la única salida es cortar todo el árbol: obtener el contrato colectivo de los trabajadores de Pemex y desde ahí denunciar todos los atropellos que se han cometido en las cinco administraciones del líder tampiqueño.

Expuso que es grave la realidad a la que se enfrentan los trabajadores sindicalizados, pues tienen registro de que alrededor de 80% de las mujeres que trabajan para Pemex han sido víctimas de violaciones o abusos sexuales, de que al menos 10 compañeros que buscaron defender sus derechos laborales fueron desaparecidos y de que a la mayoría le cobran derecho de piso. Incluso, destacó, los petroleros deben comprar herramientas para realizar su trabajo.

Sostuvo que la cultura de la corrupción ha permeado en los últimos años en detrimento de los trabajadores petroleros; el responsable no sólo es Carlos Antonio Romero Deschamps, también lo son los 36 dirigentes regionales.

“La corrupción en el sindicato no se puede entender sin la complicidad de funcionarios de la empresa y sindicales (…) El STPRM tiene 36 secciones sindicales que son líderes de la delincuencia organizada ”, dijo.

Hay una corrupción, hay una violencia en contra del trabajador. Señalamos a los gobiernos priistas y panistas de permitir esa corrupción.

Refirió que la idea de crear un sindicato de petroleros no radica en que el liderazgo pase de una persona a otra, sino de cambiar el modelo sindical y terminar con el corporativismo sindicalista presente en los gobiernos panistas y priistas. “Estamos proponiendo romper con el corporativismo de estos sindicatos únicos de empresa que han existido casi un siglo en nuestro país”.

El cambio no es el discurso, con este nuevo modelo sindical se garantiza que se romperá con el corporativismo; vamos por el arbolito, vamos a pelearle el contrato colectivo de trabajo.

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