La importación de vehículos pesados usados repuntó 31.1% durante el primer semestre del 2021, al haber registrado el ingreso de 5,422 unidades, conocidas como “chocolates”, contra la cifra de los 4,137 vehículos de igual periodo del 2020, que representa el dato más alto desde el 2015, denunció Miguel Elizalde, presidente de la Asociación Nacional de Productores de Autobuses, Camiones y Tractocamiones (ANPACT).

Alertó que tan sólo en junio pasado se registró el incremento de 91.3% en la importación de vehículos de carga de 5 a 20 toneladas a diésel, factor que preocupa, al afectar la recuperación económica del sector de transporte pesado, porque no sólo provoca competencia desleal a la industria nacional sino pérdida de empleos.

Los vehículos importados usados, en muchos de los casos, no cumplen con las características requeridas en términos de seguridad para cuidar la integridad de los pasajeros. “Es importante atender este ángulo de la problemática”, advirtió el dirigente.

De acuerdo con las cifras de la ANPACT, en junio se importó 809 vehículos pesados usados el total (camiones, autobuses y tractocamiones), que comparados con los 693 importados durante el mismo mes de 2020, representan incremento de 16.7 por ciento.

“La cifra de importación de vehículos usados durante el primer semestre es la más alta desde 2015, año en que dejaron de importarse vehículos con amparo, lo que hace es necesario revertir esa tendencia de manera urgente, por las afectaciones a la industria, a la generación de empleo, a las cadenas productivas y al medio ambiente”, demandó el líder de la industria de vehículos pesados.

Desde el año 2009 a junio de 2021, se han importado un total de 125,783 unidades, con tendencia al alza, lo que contrasta con el comportamiento del mercado interno que se mantiene rezagado, detalló el organismo que aglutina a 14 asociados (Dina, Freightliner, Hino, International, Isuzu, Kenworth, Mack, MAN, Mercedes-Benz, Scania, Volkswagen, Volvo, Cummins y Detroit Diesel).

El presidente de la ANPACT instó a las autoridades a “trabajar de forma paralela en reducir la importación de vehículos usados y fomentar la renovación vehicular. Sólo de esta forma podremos consolidar la reactivación económica y detonar una movilidad incluyente para las ciudades del país”.

Elizalde precisó que la seguridad vial es un aspecto de suma relevancia para lograr una movilidad incluyente, por ello, dijo, estamos trabajando con instancias del Congreso para fortalecer e impulsar el proyecto de la Ley General de Movilidad y Seguridad Vial y la norma de dispositivos de seguridad.