En la actualidad, el tema de gobierno corporativo ha ganado mayor relevancia para los inversionistas institucionales y para las empresas que solicitan fondeo de ellos, puesto que en México y el mundo, el crecimiento de los inversionistas institucionales, ya sean administradores de activos, fondos de inversión, aseguradoras, entre otros, se ha dado a gran escala y se ha preocupado por cuidar los rendimientos de sus inversiones, así como de mitigar el riesgo de las mismas.

Particularmente en México, el tema de gobierno corporativo no se ha desarrollado con la celeridad que se hubiera deseado, dicha situación tiene su origen en que las empresas que cotizan en el mercado de valores del país tienen una estructura de capital concentrado en un grupo familiar o un pequeño grupo de accionistas, a diferencia de los Estados Unidos o Europa. Sin embargo, contrario a la situación, los inversionistas institucionales sí están impulsando que las empresas en donde van a invertir tengan o desarrollen un buen modelo de gobierno corporativo.

Los inversionistas institucionales se encuentran en la constante búsqueda de empresas que cuenten con una sólida estructura de gobierno corporativo, es decir, donde haya Consejo de Administración, Comité de Auditoría y Comité de Prácticas Societarias. Asimismo, esperan que la integración de los Consejos esté diversificada y que, al mismo tiempo, se halle definida según lo retos que demanda la estrategia.

De la misma forma, los inversionistas desean consejeros verdaderamente independientes, lo cual implica un gran reto en México debido a la concentración de capital. De igual manera, los inversionistas buscan que no existan conflictos de interés, pues esperan tener una rendición de cuentas clara, transparente y oportuna.

La tranquilidad de los inversionistas institucionales, así como la cimentación de un buen gobierno corporativo, depende de los temas que se supone que debe atender el Consejo, por ejemplo, estrategia, sustentabilidad, compensación y rendición de cuentas. Cabe destacar que, en los últimos años, los inversionistas también han despertado un gran interés en materia de ciberseguridad, transformación digital y disrupción tecnológica.

Un claro ejemplo de esta dinámica se puede observar en los fondos de pensiones como el de California (CalPERS) o el fondo soberano de Noruega, los cuales han aprobado políticas de buen gobierno corporativo que deben cumplir las empresas donde se realicen inversiones, de lo contrario no invierten en ellas. Dicha tendencia, en un futuro no muy lejano, la podremos apreciar cada vez más en México.

Algunos de los motivos por los cuales los fondos de inversión se han involucrado en temas de gobierno corporativo responden a lo siguiente: mitigar el riesgo para sus inversiones; conseguir mayores rendimientos para los inversionistas (la liquidez en los mercados globales ha arrastrado hacia abajo el retorno en capital y deuda, presionando a los fondos de inversión a incrementar la curva de riesgo para alcanzar el retorno); exigir mayor institucionalidad y profesionalidad por parte de las empresas donde invierten.

Los requerimientos o preocupaciones que tienen los inversionistas institucionales son diversas, por ello, los Consejos deben estar preparados para atenderlas, entre ellas destacan si el retorno a los accionistas es el adecuado y se compara con lo que ofrece el mercado; si se cuenta con estructuras de capital complejas; comprender la posición comercial y de mercado; entender el potencial de ganancia que existe al hacer un cambio de estructura, reducir el costo o mejorar la calidad; saber el valor cuantificable de la empresa, y conocer la composición del Consejo y el gobierno corporativo.

Los inversionistas institucionales, por excelencia, buscan inversiones a largo plazo, y creen que buenas prácticas de gobierno corporativo les generan valor en el largo plazo, por lo cual resulta indispensable establecer una base y estructura sólidas dentro de las empresas en donde van invertir, pues al final del día resultará en un beneficio mutuo.