El 2021 fue el año que demostró que la estrategia de “gasificar a México” a través de importaciones de gas natural por ducto desde Estados Unidos implica un riesgo no sólo económico sino de provisión de electricidad puesto que el cambio climático provocó la mayor helada en Texas en la historia reciente, lo que a su vez elevó los precios del hidrocarburo en horas, volatilidad que por situaciones geopolíticas ha afectado a todo el mundo y México, con su baja producción de gas doméstico no es la excepción.  

La producción de gas natural en el país cerró el primer semestre con un volumen de 4,770 millones de pies cúbicos diarios, con lo que cayó 0.74% en comparación con el peor año de demanda de la industria en décadas, que fue el 2020. Además, a pesar de que incluye a 31 contratos operados por privados, es la producción más baja desde el primer semestre del 2005.   

Lo anterior explica el aumento de 10.6% en las importaciones de gas natural que en el primer semestre llegaron a un récord de 5,905 millones de pies cúbicos diarios, alcanzando una participación de 73% en la demanda que apenas creció 3.6% en un año. Pero junto con la caída en la producción de los campos en desarrollo, el gas disponible que se inyecta al Sistema Nacional de Transporte de Gas Natural (Sistrangas) que es el que se obtiene de complejos procesadores y el gas seco del desarrollo, sin contar la producción que se reinyecta para la producción petrolera, cayó 11% en un año, para llegar a 2,235 millones de pies cúbicos diarios, menos de la mitad de lo que se inyectaba hace 10 años, según Petróleos Mexicanos (Pemex).   

 

 

A decir de Arturo Carranza, analista del sector energético, la industria del gas natural en México vive una situación particularmente complicada. Por principio de cuentas, la oferta nacional no ha podido repuntar.

Aun cuando Pemex trabaja en el desarrollo de algunos nuevos campos que contribuirán a aumentar tímidamente la producción nacional, a todas luces este incremento será insuficiente para satisfacer el consumo interno.   

Se prevé que las importaciones del combustible continúen representando la base para cubrir la demanda nacional. Ante esta realidad, la variación en los precios del gas natural en Estados Unidos representa un riesgo grande para garantizar, en nuestro país, un suministro confiable y a precios competitivos, explicó.  

“En línea con lo anterior, se prevé que para este invierno los precios del gas natural en la Unión Americana se incrementen, aún más de lo que han aumentado en los últimos meses, producto de una mayor demanda ante las necesidades de calefacción”, dijo el experto.

“Cualquier incremento en los precios de este combustible repercutirá en México. No solo en la CFE, sino también en la industria, quien lo utiliza como insumo en sus procesos de producción”.