Al menos 21 personas murieron y otras 71 resultaron heridas por la explosión en un ducto de la petrolera estatal mexicana Pemex en el centro del país provocada por una toma clandestina para la extracción de hidrocarburos, dijo el viernes el gobierno del central estado Hidalgo.

Imágenes de televisión mostraron altas llamas consumiendo la tubería en medio del cielo nocturno, mientras se escuchaba gente gritando y pidiendo ayuda, en el municipio de Tlahuelilpan, a pocos kilómetros de la refinería de Tula.

El gobernador del estado, Omar Fayad, dijo que hasta el momento habían sido localizados 21 cuerpos calcinados en la escena, así como 71 personas lesionadas, aunque la cifra podría crecer en las próximas horas debido a que el fuego aún no había sido sofocado.

"Todavía hay una zona muy caliente, que es donde presumimos que pudiera crecer el número de heridos o de muertos, a la que no se ha tenido acceso", comentó Fayad a la cadena Televisa.

El incidente ocurre en medio de una ofensiva del presidente Andrés Manuel López Obrador contra el robo de combustible, que según el gobierno significó pérdidas por unos 3,000 millones de dólares para la empresa estatal en 2017.

Pemex dijo que personal con equipo especializado se encontraba trabajando en la zona, en coordinación con autoridades federales y locales.

Otro incendio por una toma clandestina fue reportado por la petrolera en las cercanías del industrial poblado de San Juan del Río, en el vecino estado Querétaro, sin que se registraran víctimas ni daños de inmediato.

Previo a la explosión de Tlahuelilpan, en las redes sociales circularon imágenes de decenas de pobladores intentando llenar cubos y recipientes de plástico con el combustible que salía a presión de una fuga del ducto, reportaron medios locales.

López Obrador expresó su preocupación por el incidente a través de Twitter y lanzó un llamado a las autoridades "a prestar auxilio a la gente en el sitio".

Su acometida contra el robo de combustible cuenta con un amplio respaldo de la población, aunque su decisión de cerrar las tuberías para frustrar a los delincuentes provocó interrupciones del suministro en el centro del país, generando preocupaciones sobre el posible impacto para la economía local.

Se aplicó protocolo de seguridad

El Gobierno de México aseguró que al momento de que Pemex detectó la toma clandestina en el ducto Tula -Salamanca en Tlahuelilpan, Hidalgo, aplicó el protocolo de seguridad.

Sin explicar el motivo de por qué no se cerró el flujo de combustible en el oleoducto, el gobierno de México argumentó que, “el día  de hoy el sistema de detección y vigilancia de Pemex tuvo conocimiento de la fuga en una toma clandestina sobre el ducto Tula -Salamanca en Tlahuelilpan, Hidalgo, por lo que se aplicó el protocolo de seguridad”.

Mediante una comunicación a la prensa, el Gobierno de México aseguró que, al arribar el personal de la Secretaría de la Defensa Nacional al lugar, no había gente.

“Pero al aumentar la presión en el ducto, el brote de combustible creció considerablemente. Por lo que los pobladores del sitio, acudieron en gran número con cubetas, bidones y todo tipo de recipientes para llenarlos del combustible”. 

Acerca de por qué los elementos del Ejército se retiraron del lugar, el Gobierno aseguró que, fue “para evitar un enfrentamiento con la población.

“Los militares se replegaron, momentos después se produjo la explosión, causando la lamentable tragedia”, concluyó el breve mensaje a la prensa.

(Con información de Jorge Monroy)

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