Multimillonario, co-fundador de Microsoft, empresario, filántropo, agnóstico, vegano e incluso desertor universitario. Bill Gates ha encabezado una interminable lista de adjetivos, nombres y puestos a lo largo de sus 63 años de vida. Maneja una fortuna de 103,600 millones de dólares que comenzó ganando al póker y que le ha colocado durante años como la segunda persona más rica del mundo, según Forbes, en un ránking que encabeza Jeff Bezos, fundador de Amazon.

Gates acaba, sin embargo, de ser desplazado al tercer puesto del podio de los más ricos por Bernard Arnault, presidente ejecutivo del fabricante de artículos de lujo LVMH (Louis Vuitton, Christian Dior, Givenchy...) que se comprometió a donar 200 millones de euros en la reparación de Notre Dame y aún no lo ha hecho.

Y es que no todos los millonarios llevan bien esto de la filantropía, pero para Gates es pan comido.

Fundación Bill y Melinda Gates

Ganadores del premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional en 2006, el matrimonio Gates dio forma seis años antes a la fundación privada más grande de todos los tiempos erigida en 1994 por William H. Gates, exabogado de éxito y padre de él.

Esta organización benéfica poseía un activo de 47,000 millones de dólares a finales de 2018 y desde sus inicios se fijó como objetivo erradicar la pobreza extrema y mejorar tanto la atención médica como la educación en todos los rincones del planeta. Pero, ¿de dónde saca la pareja el presupuesto para luchar contra los grandes males de la humanidad?

Los Gates dividieron su institución en dos entidades: La Fundación Bill y Melinda Gates y un fondo de igual nombre que “administrara sus activos de inversión y transfiriera los ingresos a la fundación según fuera necesario para lograr sus objetivos caritativos”.

Este fondo invierte en 19 de las compañías más poderosas de todo Estados Unidos. Como cabía esperar, Berkshire Hathaway, holding empresarial de su amigo y fideicomisario Warren Buffett, y Microsoft encabezan el listado aunque con pequeñas participaciones.

 

Otros negocios en los que el fondo ha invertido el año pasado van desde bienes de consumo, como la cadena de grandes almacenes Walmart o Arcos Dorados Holdings, la mayor franquicia de McDonald’s del mundo, hasta el sector de las telecomunicaciones, como la multinacional Liberty Global, la cadena hispanoparlante Televisa o el mayor proveedor de torres telefónicas Crown Castle.

Fue en 2008 cuando Gates decidió abandonar sus labores diarias al frente de Microsoft, compañía que fundó en la universidad con su amigo de la infancia Paul Allen y de la cual aún hoy es Presidente de Honor, para dedicarse en cuerpo y alma a la fundación. Este 2019 los Gates se han volcado con las organizaciones Gavi, the Vaccine Alliance, comprometida con la inmunización de los países pobres, el Global Fund, que lucha contra el VIH, la tuberculosis y la malaria, y el Global Polio Erradication Initiative, que pretende acabar con la poliomielitis.

Cascade Investment

Aunque Gates construyera su imperio a base de acciones de Microsoft, a día de hoy no controla ni el 1% de aquel gigante tecnológico que alumbró en 1975 en un motel de carretera. La estrategia del multimillonario que ha revolucionado el mundo de la informática se ha centrado en diversificar su cartera.

Cuando Gates no está demasiado ocupado salvando al mundo, preside el millonario holding Cascade Investment. Administrado por su mano derecha Michael Larson, este conglomerado de empresas tiene participaciones minoritarias en 200 de las más populares compañías como Facebook, Amazon, Nike, Coca-Cola, Google, Apple, Walt Disney o Starbucks. Pero, además, es propietario de la lujosa cadena hotelera Four Seasons (47,5%), Republic Services (33,83%), segundo mayor proveedor de servicios de eliminación de desechos y basuras en Estados Unidos o el distribuidor de productos de limpieza Ecolab (12%).

Imperio inmobiliario

No obstante, las pasiones de Gates no se detienen en ordenadores, inversiones y filantropía. El gurú tecnológico ha mostrado verdadera debilidad por las grandes propiedades en los últimos años.

La familia Gates reside en una mansión de 6,000 metros cuadrados en Medina, junto al Lago Washington, valorada en 178 millones de dólares en la que ha invertido más de 60 desde su compra en 1988.

Además, para montar a caballo tienen un rancho de 90 hectáreas y 18 millones de dólares en California y una granja de más de 8 millones en Florida.