Emirates, la emblemática aerolínea de Dubai, está considerando tomar el control de su poco rentable vecino Etihad, dijeron personas familiarizadas con el asunto, en una movida que crearía la mayor aerolínea del mundo por tráfico de pasajeros.

Las conversaciones, que se encuentran en una etapa preliminar, permitirían a Emirates adquirir el principal negocio de aerolíneas de Etihad, de Abu Dhabi, que conservaría su unidad de mantenimiento.

Si se llevara a cabo una transacción, la operación ampliada de la aerolínea sería más grande que la de American Airlines, que tiene un valor de mercado de 19,200 millones de dólares.

Cualquier acuerdo requeriría la bendición de los gobernantes de los Emiratos Árabes Unidos. Para Abu Dhabi, que representa 6% de las reservas mundiales de petróleo, la medida sería un paso adelante en su campaña de revisión de las empresas estatales, a medida que se adapta a los menores precios del crudo.

Las aerolíneas tradicionalmente han sido archirrivales, con sus centros compitiendo para atraer a los mismos pasajeros de transferencia que realizan viajes de larga distancia entre Asia y Occidente.

El presidente de los Emirates, el Sheikh Ahmed bin Saeed Al Maktoum, y el presidente Tim Clark han minimizado las especulaciones de que los transportistas podrían combinarse. El Sheikh Ahmed dijo en mayo que nunca ha habido conversaciones de fusión. Clark dijo en junio que la pregunta era para los accionistas, y agregó que no veía que ocurriera nada en el corto o mediano plazo.

Consolidación regional

Una combinación de las aerolíneas proporcionaría más evidencia de que las autoridades locales están consolidando empresas para impulsar la competitividad. Las compañías de Abu Dhabi y Dubai formaron Emirates Global Aluminum, uno de los mayores productores de aluminio del mundo, en una combinación de 15,000 millones de dólares en 2013, y los dos estudiaron la fusión de sus bolsas de valores. El gobierno de Dubai también impulsó a Emirates a cooperar con el operador de descuento local FlyDubai.

Etihad ha estado reduciendo sus operaciones tras el fracaso de la llamada estrategia de alianza de capital que la vio invertir en una serie de debilitados operadores extranjeros para ayudar a alimentar más tráfico a través de Abu Dhabi. Una de ellas, Air Berlin, colapsó el año pasado, mientras que otra, Alitalia, solicitó la protección por bancarrota, lo que provocó que el pacto se desbaratara en gran medida.

La empresa de Medio Oriente también vio como su propio negocio estaba bajo presión, ya que una caída en el precio del petróleo llevó a una caída en los viajes en las economías de crudo.

Eso contribuyó a una pérdida de 1,520 millones de dólares en 2017, llevando el déficit de dos años en la unidad de la aerolínea a casi 3,500 millones de dólares.

Fitch Ratings informó el mes pasado que esperaba que Etihad continuara perdiendo dinero hasta 2022.

erp