El Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) calcula que, con una inversión anual de 2% del PIB mundial, el planeta transitaría hacia una economía ambiental y socialmente sostenible. En el escenario más generoso, a México le tocaría una aportación aproximada de 34,000 millones de dólares al año.

A decir de la directora del Instituto Global para la Sostenibilidad del Tecnológico de Monterrey, Isabel Studer, este escenario de inversión se daría si México invierte en este rubro a la par de los países más desarrollados, por lo que incluso podría requerirse un monto menor a este 2% del PIB nacional, aunque no existen estudios que lo determinen con una certeza absoluta.

Aun así, dijo la experta, esta inversión es mínima y una sola refinería como la Bicentenario, que construye Petróleos Mexicanos en Hidalgo, vale la tercera parte de este monto, mientras que el costo para el país de lo que se ha perdido en recursos ambientales es de entre 8 y 11% del PIB -hasta 374,000 millones de dólares -según el INEGI.

En términos concretos, refiere también el PNUMA, si se transita hacia una economía verde, aumentaría en 4% el empleo en el sector agrícola, en 20% en el sector forestal, en 10% el empleo en transporte y hasta en 20% en el sector energético de aquí al 2050.

La OCDE define economía verde o sostenible como la práctica en la que se fomenta el crecimiento y desarrollo económicos, para que los bienes naturales sigan proporcionando los recursos y servicios ambientales de los cuales depende el bienestar humano.

Una economía de este tipo hará tangibles aspectos como la preservación de los ecosistemas, el uso racional de los combustibles fósiles, la transición hacia el uso de energía renovable, el desarrollo urbano estructurado y protección a los recursos hidráulicos, entre los más importantes.

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