En la economía mexicana “persiste estancamiento”, calificó el Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF), al interpretar sus mediciones anticipadas de indicadores clave de la producción de manufacturas, consumo y los servicios.

El Indicador IMEF Manufacturero registró en agosto una caída de 1.5 puntos y se ubicó en 47.4 unidades en su serie desestacionalizada. Así, el Indicador se mantuvo en zona de contracción por cuatro meses consecutivos.

En cuanto a su medición, el Indicador IMEF varía en un intervalo de 0 a 100 puntos y el nivel de 50 puntos representa el umbral entre una expansión (mayor a 50) y una contracción (menor a 50), de la actividad económica.

 

Por su parte, el Indicador IMEF No Manufacturero aumentó en agosto 0.7 puntos para quedar en 47.7 unidades, con lo que se ubicó por cuarto mes en zona de contracción.

“Las cifras de Indicador IMEF durante agosto sugieren que ha persistido la debilidad económica al segundo mes del tercer trimestre del año. Así, la información proveniente de la encuesta del indicador IMEF a agosto, usada en combinación con otros indicadores económicos disponibles a la fecha, sugiere que la economía nacional continúa en una fase de estancamiento”, dijo el IMEF en su reporte mensual de indicadores adelantados.

La economía estadounidense muestra indicios de desaceleración y la inflación permanece por debajo del objetivo de la Reserva Federal. En particular, la producción industrial, y dentro de ella la manufacturera, mostró un debilitamiento durante la primera mitad del año mientras que los indicadores más oportunos de la actividad económica apuntan a que la debilidad continuará, tanto en el sector manufacturero como en el no manufacturero.

A pesar de ello, según el IMEF, los indicadores sugieren que el mercado laboral sigue funcionando a plena capacidad y que el consumo privado no se ha desacelerado. Con todo, la confianza del consumidor cayó en agosto, fenómeno que puede atribuirse a la incertidumbre ante las políticas comercial y monetaria, del Gobierno de Trump y de la Reserva Federal, respectivamente.

En cuanto a la economía nacional, las cifras más completas del PIB correspondientes al segundo trimestre del año confirmaron la fase de estancamiento por la que atraviesa: durante dicho periodo el crecimiento real del PIB fue virtualmente de cero.

La inversión pública ha sido un lastre para el crecimiento desde hace ya varios años y la privada se le sumó un poco después. Sin embargo, recientemente la caída de esta última se ha acentuado, destacando la contracción de la industria de la construcción. El consumo privado, por su parte, parece haber llegado a un pico y comenzado a contraerse.

Las exportaciones no petroleras, y en particular las manufactureras, continúan siendo un impulso para el crecimiento, pero no han sido suficientes para reactivar a la economía, que durante el primer semestre también sufrió el subejercicio del gasto público.

El IMEF dijo que la debilidad de la economía mexicana se reflejó en la cuenta corriente durante el primer semestre del año al registrar de manera excepcional un superávit, inducido en buena medida por la caída de las importaciones de bienes de capital.

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