Estados Unidos y China escalaron la posibilidad de detonar una guerra comercial entre ambas naciones, luego de que Washington autorizara la imposición de aranceles a las importaciones de hasta 1,300 productos chinos, con la respuesta de Beijing de posibles represalias sobre importaciones chinas de productos estadounidenses que ascienden a 3,000 millones de dólares.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, autorizó este jueves imponer aranceles a importaciones de productos originarios de China por un valor de hasta 60,000 millones de dólares anuales como compensación por supuesto robo de tecnología y secretos comerciales.

La Casa Blanca informó que Trump pedirá a su equipo llevar a un pánel de resolución de controversias a China ante la Organización Mundial del Comercio (OMC) por violaciones de leyes comerciales. También se establecerán restricciones a la inversión china en Estados Unidos.

En una conferencia de prensa en Washington, DC, Trump calificó el déficit comercial de Estados Unidos con China “fuera de control” y comentó que estaba haciendo algo donde las administraciones pasadas no habían actuado.

“Hemos hablado con China y estamos en medio de una gran negociación”, dijo Trump, dejando entrever que el conflicto podría tratar de resolverse por esa vía.

El lunes por la mañana, el gobierno chino respondió a través de su Ministerio de Comercio que “China no quiere pelear una guerra comercial pero no le teme en lo absoluto. Confiamos en nuestra capacidad de enfrentar cualquier desafío. Esperamos que Estados Unidos sea capaz de dar un giro en su decisión y no arrastrar nuestras relaciones económicas y comerciales a un terreno de peligro”.

La lista de productos estadounidenses sobre los cuales China aplicaría represalias contempla hasta 120 items que incluyen al vino, frutas, carne de cerdo y tubos de acero. Estos aranceles —que se ubicarían entre 15 y 25%— se decretarán si Pekín no logra alcanzar una solución negociada con Washington, advirtió el ministerio chino en su comunicado.

El 18 de agosto, la Representación Comercial de la Casa Blanca (USTR, por su sigla en inglés) comenzó un caso de la Sección 301 contra China, el primer uso de ese recurso desde 2010. En última instancia, podría ser el caso de comercio más significativo lanzado por el gobierno estadounidense, dada la magnitud de pérdidas comerciales derivadas del robo de derechos de propiedad intelectual en China.

La USTR tendrá 15 días para publicar una lista de productos afectados por los aranceles, que según fuentes gubernamentales podrían afectar a unos 1,300 tipos de bienes, los cuales podrían incluir desde zapatos y ropa hasta aparatos de tecnología de punta.

Trump dará 60 días al Departamento del Tesoro para decidir cómo restringir la inversión china en Estados Unidos debido a sus prácticas de “distorsión del mercado”, en palabras de Peter Navarro, asesor comercial del presidente estadounidense.

En una primera respuesta, la Embajada de China en Washington declaró que su nación está “muy decepcionada” por la decisión del presidente Trump de lanzar sanciones comerciales contra Pekín, y advirtió que no retrocederá ante una guerra comercial con Estados Unidos.

“Si Estados Unidos iniciara una guerra comercial, China lucharía hasta el final para defender sus propios intereses legítimos con todas las medidas necesarias”, dijo la embajada en un comunicado.

El anuncio de Trump se produjo un día antes de que Estados Unidos ponga en vigor aranceles globales de 25% a las importaciones de acero y 10% a las de aluminio, con posibles excepciones, entre ellas a México y Canadá, aduciendo motivos de seguridad nacional.

“China ha incurrido claramente en prácticas injustas, particularmente en sus esfuerzos para adquirir la tecnología estadounidense y favorecer a las compañías chinas por encima de las estadounidenses”, dijo a los periodistas el subdirector del Consejo Económico Nacional de la Casa Blanca, Everett Eissenstat.

El gobierno chino ha tomado acciones anticipadas. Funcionarios del gobierno de Estados Unidos y analistas económicos interpretan una investigación de China sobre el sorgo como una represalia por recientes acciones comerciales estadounidenses que afectan a China.

El Ministerio de Comercio de China anunció el 4 de febrero que había iniciado una investigación de derechos compensatorios contra las importaciones estadounidenses de sorgo, citando “evidencia preliminar” de que la producción de ese grano en Estados Unidos recibe subsidios del gobierno.

El Ministerio de Comercio afirmó que las importaciones de sorgo estadounidense han perjudicado a los productores chinos al disminuir el precio de los productos de granos similares en China.

¿Qué es la Sección 301 de la ley comercial de EU?

La Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974 otorga a Estados Unidos la autoridad para hacer cumplir los acuerdos comerciales, resolver disputas comerciales y abrir mercados extranjeros a bienes y servicios estadounidenses.

Es una autoridad legal bajo la cual Estados Unidos puede imponer sanciones comerciales a países que violan los acuerdos comerciales o se involucran en otras prácticas comerciales desleales.

Cuando fracasen las negociaciones para eliminar la práctica comercial ofensiva, Estados Unidos puede tomar medidas para aumentar los aranceles de importación sobre los productos del país extranjero como un medio para reequilibrar las concesiones perdidas.

La investigación se concentra en los actos, las políticas y las prácticas del gobierno chino en cuatro áreas principales: barreras de acceso al mercado tales como regulaciones opacas y requisitos de empresas conjuntas; imposición de términos no de mercado en licencias y contratos relacionados con la tecnología; inversión estatal o facilitada por el estado en, o adquisición de, empresas y activos de EU, y ciberespionaje comercial.

El 18 de agosto la Representación Comercial de la Casa Blanca comenzó un caso de la Sección 301 contra China, el primer uso de ese recurso desde el 2010. En última instancia, podría ser el caso de comercio más significativo lanzado por la Representación Comercial, dada la magnitud de pérdidas comerciales derivadas del robo de derechos de propiedad intelectual en China.