Cuando el Banco de México sugiere disminuir la incertidumbre política, lo que está pidiendo es restar presión al riesgo país, pues así se abrirá el espacio para que baje la tasa y estimule al crecimiento, explicó el economista en Jefe para México en Bank of America Securities, Carlos Capistrán.

Al dar su primer diagnóstico para la economía mexicana al cumplirse un año del choque por la pandemia de Covid-19, explicó que al reducirse el riesgo país, México podrá aprovechar su acceso al mercado, tomar deuda y dirigir  estos recursos a fortalecer la demanda y consumo doméstico para apuntalar al crecimiento económico.

“Podrían preparar una mezcla de políticas entre el Ejecutivo, Banxico y Hacienda sin alterar al riesgo país, y buscar dar un estímulo de uno o dos puntos del PIB para ayudar al crecimiento doméstico vía consumo e inversión”, consignó en conferencia de prensa.

Desde Nueva York, explicó que “el problema es que el gobierno quiere cambiar la Ley del Trabajo modificando el outsourcing, quiere hacer cambios constitucionales para modificar la Ley de Banco de México. Quiere ahora cambiar a los órganos autónomos y son esta serie de cambios y cambios los que no permiten a los inversionistas planear. Eso es lo que ha seguido alimentando a la incertidumbre y al riesgo país”.

Destacó que este componente de incertidumbre ha alimentado la caída de la inversión desde antes de la pandemia y podría estar también fomentando el aumento de los intereses que tiene que pagar el gobierno para dar servicio a la deuda.

Apenas este martes, Moody's destacó que entre los emergentes que tienen la misma calificación de México, en “Baa1”, es nuestra economía quien paga los intereses más altos por deuda. Lo que según Capistrán, podría estar explicado por esta incertidumbre política.

Cierre por Covid en CDMX, mal y de malas

El economista de BofA Securities, refirió que ante el nuevo cierre de la economía en Ciudad de México y el Estado de México, se puede anticipar una contracción adicional en el PIB nacional del primer trimestre del año.

Ambas entidades aportan una cuarta parte del PIB nacional (26.5%) argumentó. Y la propagación del virus en este territorio, así como el cierre de negocios para limitar la velocidad de contagios, dejarán secuelas que de entrada, acumularán un séptimo trimestre en contracción, estimó.

Su expectativa para la economía mexicana en este año es de un avance del PIB de 3%, donde serán determinante el efecto de la vacunación de Estados Unidos y los estímulos fiscales en aquella economía para alimentar a la demanda externa  de México.

El faltante, el motor para estimar una recuperación mayor, estaría en la demanda doméstica. Sin alentarla, la dinámica estará sujeta al desempeño del exterior, advirtió.