El contrato adjudicado directamente por la Secretaría de la Defensa (Sedena) al despacho FGP Atelier, del arquitecto Francisco González Pulido (quien hizo el nuevo estadio de béisbol de Los Diablos Rojos) para realizar la planeación urbana y el diseño arquitectónico del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA) fue por 9.2 millones de dólares (unos 184.5 millones de pesos) y es el de mayor monto entre los estudios requeridos de pre inversión.

Desde el 2015, el Presidente Andrés Manuel López Obrador anunció su propuesta de terminal aérea alterna al aeropuerto que se empezaba a construir en Texcoco, la cual tenía un anteproyecto arquitectónico elaborado por el Grupo Riobóo, del ingeniero José María Riobóo, el cual fue modificado al quedar la obra en manos de ingenieros militares. En su informe de la cuenta pública del 2019, donde por primera ocasión se hacen públicos los nombres de empresas y montos de contratos, la Auditoría Superior de la Federación (ASF) refirió que la vigencia del contrato fue del 15 de mayo del 2019 al 15 de mayo del 2020, sin embargo, aún está vigente.

Al 31 de diciembre del 2019, la Sedena había erogado un monto de 81.6 millones de pesos, lo que equivale a 46% del total y "el contrato continuaba en ejecución”.

Plan maestro y aeronavegablidad

Para realizar el diseño del aeropuerto, el despacho FGP Atelier trabajó en colaboración con la empresa francesa ADP Ingénierie, que fue contratada directamente para elaborar el plan maestro por un monto de 1.9 millones de euros (unos 41.6 millones de pesos, de los cuales se había pagado el 86% al cierre del 2019), y con NavBlue, filial de Airbus.

NavBlue, también por asignación directa de la Sedena, está a cargo del estudio de factibilidad, viabilidad, seguridad operacional y diseño para la aeronavegabilidad de operaciones simultáneas de los aeropuertos de la Ciudad de México, Toluca y Santa Lucía, para lo cual se le pagarán 6.2 millones de dólares (unos 123.3 millones de pesos). Los trabajos de esta empresa fueron contratados originalmente del 12 de abril del 2019 al 30 de octubre del 2019; sin embargo, el día que debieron concluir se amplió el plazo (no el monto) hasta el 31 de diciembre del 2021. 

Al respecto, la auditoría señaló que en mayo del 2019 la dependencia ya tenía un avance del estudio donde se concluyó que la interoperatividad de los espacios aéreos de los tres aeropuertos son factibles y cumplen con la normativa de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), con lo que “no se desvirtúa el hecho de que al 17 de octubre del 2019 (cuando inició la obra) dichos estudios continuaban en ejecución”, como hasta ahora. Hasta el 31 de diciembre del 2019, la Sedena había pagado solamente el 7% del monto total del contrato con NavBlue.

alejandro.delarosa@eleconomista.mx